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Lo que sorprende de la Ruta turistica de la fe: el ciclopaseo.
Acerca de la Ruta turística de la fe, sorprende, por decir lo menos, que ha sido organizada por la Arquidiócesis de Guayaquil y otros participantes del Cabildo porteño, el Ministerio de Turismo, Iguana Bike Tours y la Cámara de Turismo del Guayas, puesto que el evento iniciado en la Semana Santa no es motivo de turismo y menos de ciclopaseo, lo cual es diferente a los actos religiosos de visitar las siete iglesias para enaltecer y agradecer el camino al Calvario de Cristo, según la tradición de nuestros ancestros. Y es una observación sacrílega la opinión de uno de los miembros de la Agrupación de ciclistas de la calle, que identifica como un logro este “paseo turístico de ciclistas” para celebrar la Semana Santa “de una manera diferente y bonita que las familias disfrutaron”. Estas peregrinas opiniones solo reflejan la ignorancia religiosa sobre la cual la Arquidiócesis de Guayaquil debe preocuparse.
La Semana Santa no es sino un llamado a la reflexión, a la oración, a las buenas obras y a la esperanza en este mundo de tanta desesperanza. Me permito sugerirle a la Arquidiócesis que recorra los cordones de miseria, de prostitución, de hospitales, de huérfanos en nuestra dolida ciudad y establezca programas de ayuda con sus acompañantes gubernamentales y miembros del ciclopaseo. En el dolor de los desposeídos está la Semana Santa y sobre todo Cristo, humillado y crucificado por su amor a todos nosotros.
Margarita Mendoza Cubillo, PhD