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Sordina
Para sorpresa de los ecuatorianos, el triunfo de Maduro se festejó mediante una sordina que tibiamente silenció el descomunal festejo que otrora escuchábamos cuando ante los “triunfos electorales” que se registraban en Venezuela, las ventanas del palacio de Najas se abrían de par en par y todos salían a gritar desaforadamente y a rabiar, alabanzas y felicitaciones para Maduro y su combo.
Pobres y ridículas fueron las expresiones de la canciller cuando casi con lágrimas en los ojos, afirmaba que el no pronunciamiento del Ecuador a partir del día lunes se debía a que “estábamos consultando con otros actores, con el presidente y mirábamos además las reacciones de los otros países”. Declaraciones absurdas de quien no se ha percatado todavía de que el Ecuador es un país libre, soberano, independiente y autodeterminado, que puede expresarse permanentemente sobre cualquier tema sin necesidad de consultas.
La verdad de Perogrullo es que si la canciller hubiese felicitado como lo deseaba a su “coideario Maduro”, se habría promovido antipáticamente ante el consorcio latinoamericano, europeo y de otros continentes que han repudiado categóricamente al régimen sanguinario, opresor y antidemocrático de Maduro, lo cual la habría perjudicado en sus ambiciones de dirigir la próxima Asamblea de la ONU, que a pesar de todos sus esfuerzos, no presidirá.
Los ecuatorianos deben comprender que Maduro no es el presidente de Venezuela, sino que dicho país es gobernado por los militares -que la presiden colectivamente-; recuerden que el 50 % de los ministros son miembros del Ejército y que Maduro no es otra cosa que una marioneta o muñeco de ventrílocuo controlado y manejado por ellos.
La canciller expresó que sus viajes al exterior eran en beneficio del país, ya que con ellos habría buscado aperturas programáticas, comerciales e industriales que nos beneficiarían; piensa sin duda que los ecuatorianos somos tontos y que ignoramos que en esas visitas “dizque patrióticas”, no desperdició la oportunidad de mandar una cuña publicitaria a favor de su candidatura. ¡Ya veremos qué pasa!
Y sigo andando...