Actualidad
Son grandes los problemas que genera el exceso
El crudo Brent pareciera que no tendrá una marcada diferencia con el texano, debido a que ningún país quiere dejar de bombear petróleo, ya sea para cumplir compromisos o para mantener su liquidez, lo que genera una gran sobreoferta.
Asimismo, este escenario podría dar lugar a una ola de liquidaciones de compañías petroleras en dificultades a manos de rivales más grandes con bolsillos mucho más profundos. Las más grandes pueden permitirse comprar pozos, reducir la perforación o incluso limitarla, ya que no tienen que preocuparse por pagar préstamos. Ayer, el Brent cerró a 33,09 dólares y el de Texas a $ 32,30. GLC
Goldman Sachs
Diferencia es menor con el Brent
Goldman Sachs redujo ayer su pronóstico de precios para el crudo Brent (Mar del Norte) por expectativas de que el mercado esté entrando en una fase en que los precios bajos provocarán ajustes fundamentales.
El influyente banco de inversiones estadounidense redujo su pronóstico de precios para el Brent en 2016, 2017 y 2018 a $ 45, $ 62 y $ 63 por barril, respectivamente, desde su estimación anterior de 50, 65 y 65 dólares, para reflejar un diferencial más estrecho entre el Brent y el WTI (Texas, referente de Ecuador). Y mantuvo su proyección para el WTI para el mismo período en $ 45, $ 60 y $ 60. Esto por varios factores, como la oferta de Irán y la de la OPEP. GLC
Cnnexpansión
¿Quiebras están a la vista?
El auge de la energía estadounidense alimentó el nacimiento de cientos de nuevas petroleras. Ahora, algunas de ellas posiblemente tengan que morir. Varias están altamente apalancadas y tienen que seguir bombeando solo para tener suficiente para pagar sus deudas. No pueden darse el lujo de parar. El problema es que eventualmente los bancos pueden retirarles las líneas de crédito con las que sobreviven. Normalmente, estos préstamos están garantizados con coberturas contra la caída del precio y muchas de estas coberturas han vencido o están a punto de hacerlo. Otras empresas asediadas podrían declararse en quiebra, dejando a los bancos como propietarios de los pozos. GLC