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El sedentarismo cambio nuestros pies
Ahora son más grandes y débiles, pero podemos revertir el daño.

Los tiempos cambian. Ya ni siquiera tenemos que movernos del asiento para prender el televisor o el aire acondicionado. Es más, gran parte de los trabajos que antes se hacían en la calle, hoy se ejecutan desde una oficina. Y entonces el sedentarismo crece y está afectando de todas las formas posibles.
Y uno de esos daños alteró directamente a sus pies, que hoy son débiles, más grandes y más planos. Esa es la conclusión a la que llegó Vybarr Cregan-Reid, profesor de la Universidad de Kent y autor de los libros “Footnotes” (Pies de página) y “Primate Change” (Cambio primate).
Los corredores están sufriendo los estragos, pues padecen de todo tipo de lesiones cada año. Las superficies duras a las que estamos expuestas o el tipo de calzado de suela plana han ido aumentando los daños.
Así comenzó a verse algo que no era muy común. En la evolución del ser humano, los cerebros se agrandaron, los dientes se achicaron y los huesos se alargaron, pero los pies se mantenían igual, pero ya no más.
¿Podemos hacer algo ante esta situación? Sí, puede comenzar, por ejemplo, a caminar más y a estar descalzo dentro de casa para redescubrir a esos cerca de cien músculos y tendones de cada pie. Al comienzo puede resultar un poco doloroso, pero es necesario si no quiere que el soporte de su cuerpo quede debilitado.