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Diario Expreso Ecuador

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La secta

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Desde que se inició la “revolución del diálogo”, muchas han sido las reacciones en lo político. Llama la atención que los mayores opositores a ella sean los que la “chispa popular” denomina “ovejunos incondicionales”, liderados por el “Mesías, el Elegido de la década maquillada”, hoy, desde el extranjero, autodeclarado opositor del actual gobernante, justo cuando empieza a liberarse el “sigilo” que existió sobre la corrupción en el país, en su década “de odio y represión”. Tema que en el gobierno pasado, tratándose de sus “acólitos”, tuvo el tratamiento de “tabú”, como si de una secta se tratara.

Secta, porque estas las integran personas que pertenecen a movimientos ideológicos o religiosos, que “controlan” a sus miembros a través del temor al “castigo” verbal o al escarnio proveniente del “Elegido”.

En la secta no hay democracia, su estructura piramidal asegura que “el Elegido” tome las decisiones y los demás sean obedientes y sumisos, no deliberantes, razón por la cual la información es previamente censurada.

Captan a sus seguidores a través de métodos de “persuasión y convencimiento”, bajo la base del resentimiento o necesidades económicas y/o sociales; les prometen una vida mejor, mas por regla general, esta solo llega al círculo cerrado del “Elegido” y sus acólitos.

El gobierno pasado manejó la política como si de una secta se tratara, cubriendo de misterio, “tabú”, al manejo de los recursos, el monto de la deuda interna y externa, contrataciones, ventas petroleras, etc., conocidos en el país gracias a los casos denominados “Panama Papers” y Odebrecht, denunciados y juzgados en el exterior.

Los ecuatorianos exigimos la revolución de la verdad, de la transparencia, del diálogo, de consensos, de libertades, de justicia y de la lucha frontal contra la corrupción e impunidad. En tal sentido, las últimas medidas adoptadas por el presidente Moreno se sintonizan con el clamor popular: “castigo a los corruptos y a los ovejunos incondicionales, custodios de la impunidad”.

La consigna es, un gobierno del pueblo para el pueblo, no de la secta para la secta.

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