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Sara Wong: “Nuestra competitividad preocuparia a un inversor”
El pasado martes, el Foro Económico Mundial divulgó los resultados del Reporte de Competitividad Global 2016-20017, que ubica a Ecuador en el puesto 91 de 138 economías.

Sara Wong, profesora de la Espae, explica que un bajo índice de competitividad habla de la capacidad que un país tendría para atraer nuevas inversiones. Y, en ese sentido, Ecuador tiene mucho por hacer. El reto, dice, está en mejorar sus eficiencias.
Si un inversor, que hoy está interesado en nuestro país, tuviera entre sus manos este índice de competitividad, ¿qué sensación le originaría esto?
- No habría duda de que este se preocuparía. Este índice siempre será importante para una decisión de inversión; dependerá, sí, de qué inversión esté tomando, del sector y del tipo de negocio que tenga. Pero sí es preocupante porque este año nuestro índice de competitividad cae, pero nuestro ranking cae mucho más.
Se trata de una caída fuerte. ¿Qué fue lo que influyó para que el país retrocediera 15 posiciones en este ranking?
- Influyó la inestabilidad macroeconómica, la falta de innovación, pero también sus bajas notas en los factores de eficiencia, que son los que tienen más peso dentro de esta medición.
¿Qué peso tiene y qué incluye este segmento?
- Cada sector tiene su peso. Los requerimientos básicos (donde se incluye el entorno macroeconómico) tienen un 40 %; los factores de innovación tienen un 10 % y los factores de eficiencia, el 50 %. En esta última sección caemos en tres de seis pilares: en la eficiencia del mercado de bienes, del mercado financiero y el mercado laboral.
¿Cuáles son esas ineficiencias?
- Si miramos el mercado de trabajo, uno de los indicadores que se ha deteriorado es el de cooperación en las relaciones empleado y empleador, también hemos caído en la flexibilidad en la determinación de los salarios, en las prácticas de contratación y despido, en incentivos para trabajar, en la paga basados en niveles de productividad. El Foro Económico Mundial dice que nuestra economía debe estar basada o impulsada en eficiencias, eso quiere decir que deberíamos estar haciendo más énfasis en estos sistemas para tener más ganancia en el índice de competitividad.
¿Qué factura puede generar esto para el país, para las empresas, para los ecuatorianos en general?
- Hay que aclarar que este resultado no está escrito en piedra (se lo puede modificar). Luego de este índice, si algo deberíamos hacer es impulsarnos todos: las empresas, el sector público, la academia, otras instituciones civiles para poner manos a la obra y mejorar precisamente esos aspectos en donde hemos caído más.
¿Por dónde debe empezar este cambio?
- El cambio no necesariamente depende de las políticas del Gobierno, sino de la acción del sector privado. Hay cosas que también podrían hacer las empresas. Las decisiones de contratación o despido también deben darse por meritocracia, el tema de cooperación con el empleador es fundamental. En muchos países estas relaciones son objeto de estudio para mejorar el ambiente de trabajo, para fijar una mayor apertura en temas de entrenamiento, algo que también tiene que ver con eficiencia.
¿Y cómo se puede llegar a modificar los salarios en base a la productividad?
- Hay temas como el de los impuestos, la seguridad jurídica, en los que sí tiene injerencia el Gobierno, pero hay otros que se depende del accionar de cada empresa. La productividad no solo depende del trabajador, depende de cómo se invierta el capital, de cómo se asignen recursos a los trabajadores, a sus lugares de trabajo.
Países como Colombia lograron mantener este año su posición dentro del ranking, ¿qué están haciendo ellos?
- El reporte de hecho destaca algunas iniciativas de ese país. Colombia tiene una década ya trabajando en el tema. En el 2006, ese país estableció un sistema nacional de competitividad con el objetivo de coordinar con el Gobierno, el sector privado, la academia, actividades relacionadas a la productividad y desarrollo económico. También está el caso de Suiza, primero en el ranking, que destaca por su eficiencia de mercados de trabajo. Claro que conseguir esto conlleva muchos años de trabajo.