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El salvataje politico del Gobierno

El hecho es tan inaudito que debe ser señalado: Alianza PAIS, CREO y las bancadas Integración Nacional (BIN) y Acción Democrática Independiente (BADI) llegaron a un acuerdo legislativo. Es una buena noticia para el Gobierno y una noticia tan inhabitual en Ecuador que ha sido saludada por los bancos de inversión en el exterior. Aquí ha pasado casi inadvertida. En el fragor de la elección de nuevas autoridades de la Asamblea, en la cual pesó ese acuerdo, muy pocos registraron el hecho político de fondo. Al punto que el documento de los diez puntos acordados, que marca la agenda legislativa, apenas ha circulado.
El acuerdo es insólito porque involucra a los dos partidos que disputaron las elecciones de 2017. Es verdad que la bancada de AP se dividió pero la mayoría se fue con Lenín Moreno. A su vez, la polémica sobre el resultado presidencial no dejaba presumir que las aguas bajaran y permitieran un diálogo político entre Moreno y Guillermo Lasso. Sin embargo se ha dado por intermedio de María Paula Romo, ministra de la Política y del Interior. Lasso dijo este domingo, en una entrevista con 4Pelagatos, que Moreno lo llamó para agradecer su actitud y lo hizo amablemente. Es la segunda vez que agradece un gesto político de CREO y habla con él. Conclusión: el paso de corriente se reinstaló entre ellos.
El acuerdo legislativo llega en un momento particularmente delicado para el presidente y su gobierno por tres factores, en particular. Uno: su popularidad ha descendido, el desempleo ha aumentado y la economía no registra aún los beneficios del acuerdo con el FMI. Dos: él está salpicado por las denuncias de corrupción que afectan al círculo de sus amigos. Tres: le queda menos de un año de gobierno; luego, la dinámica electoral de las elecciones de 2021 arrasará con todo.
Moreno (y el país con él) no tenía certeza alguna de poder llevar a cabo ciertas tareas que, además están incluidas en el acuerdo con el FMI y deben concretarse en leyes. El Gobierno no contaba con una mayoría en la Asamblea. Ahora podría sumar los mismos 78 votos con que fue elegido César Litardo a la cabeza de la Asamblea. Y la ministra Romo piensa que podría, en ciertos casos, agregar algunos.
Por todo esto se puede hablar de un verdadero salvataje político del Gobierno consensuado, en primera línea, por Romo y Lasso. Romo armó una alianza impensable para un gobierno débil, acorralado y sin iniciativa política. Esto la ratifica en su cargo de ministra de la Política, a prudente distancia del cada día más polémico Santiago Cuesta. Lasso apuesta, como lo dijo, por la estabilidad y la gobernabilidad. Es un reto arriesgado porque lo hace con un gobierno impopular; pero, a pesar de ello, conlleva algunos réditos. Uno, pulverizar la acusación soterrada, nutrida por sus adversarios, de querer desestabilizar al Gobierno. Dos, avanzar desde ahora (de cara a su aspiración presidencial) en reformas que considera necesarias y urgentes para el país. Tres, marcar diferencias con Jaime Nebot, ocupado en cultivar su capital político sin asumir, sobre la mesa, responsabilidad alguna ante la situación del país.
Por eso, si el acuerdo legislativo funciona, moverá el piso a todos los actores políticos.