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La salud moribunda
Tal vez porque mañana es el día de los fieles difuntos se me ocurre un título “tremendista” para el presente cañonazo. Respeto mucho a la muerte, más todavía a los muertos y a sus deudos, como para travesear con el concepto aunque solo fuese intentando un oxímoron. Si me decido a proceder así, es para llamar la atención respecto a un sector que considero vital para el bienestar de los ecuatorianos y al que me siento profundamente vinculado.
El hecho cierto es que de un tiempo a esta parte vengo observando situaciones complicadas en el manejo de la salud pública del país, que me indican que está siendo afectada por diversa clase de situaciones anómalas que conviene frenar a tiempo.
No han cesado los distintos tipos de conflictos que se dan alrededor de la comercialización de los productos farmacéuticos. Siguen molestando cuestiones vinculadas a la calidad, el precio o el adecuado abastecimiento o dispensación.
Hace poco me sorprendía con la denuncia de la “venta de nombramientos” en el ministerio de Salud Pública, aprovechando vínculos familiares.
Ahora vuelve el omnipresente tema de las construcciones hospitalarias. El municipio de Guayaquil acaba de paralizar, por ausencia de permisos, la por sí misma lenta construcción de dos controvertidos hospitales que debieron estar terminados hace dos años. Una apresurada contratación les ocasionó problemas desde el arranque de las obras. Todavía, respecto al de Monte Sinaí, se sigue señalando que el terreno sobre el que se construye tiene una falla geológica que presuntamente lo hace inadecuado. No se han aclarado otras inquietudes y mientras tanto los costos han subido en razón de obligados rediseños. Otra grave preocupación tiene que ver con la dotación de personal para las nuevas unidades. Los insoslayables incrementos de presupuesto no son siempre posibles, peor en época de crisis.
Otro rollo gordo se está armando con las aseguradoras que cubren la denominada medicina prepagada. Por el estilo, un sector clave para el progreso deja ver que aunque se ha otorgado más dinero no se ha obtenido más salud con ese dinero. Mala inversión.
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