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Rossini y su agudo humor
El hogar de Rossini en París era sitio de reunión de la crème de la crème musical y literaria. Asiduos asistentes en la Villa de Passy eran Liszt, Víctor Hugo, George Sand, Alejandro Dumas, Paganini y otros. La ciudad era en esos tiempos uno de los centros musicales más importantes de Europa y grandes intérpretes y compositores formaron parte del ambiente durante los años de estancia de Rossini en esa capital. Su opinión, consejo y aprobación eran ansiados por todos ellos. El humor agudo, fino, cortante y sarcástico de Rossini se acentuó con los años; para describir a la contralto Marietta Alboni, cuya voz admiraba mucho, se refería como “el elefante que se había tragado un ruiseñor”. Sobre Wagner dijo que “era un compositor con preciosos momentos musicales pero horrorosos cuartos de hora.” Cuando un compositor y pianista le pidió su opinión sobre dos piezas que había escrito para un concurso, Rossini luego de escuchar atentamente a la primera se puso de pie de inmediato y palmeándolo le dijo: “¡Ya sé! ¡Presente la otra!”.
En otra anécdota se cuenta que un organillero tocaba una tonada de Rossini fuera de casa de Meyerbeer. El compositor llamó a su criado pidiéndole que le dé dos francos para que lo deje en paz. En segundos lo pensó mejor, llamó a su empleado y le encargó que le pague 4 francos al organillero para que vaya a tocar música de Meyerbeer fuera de la casa de Rossini. Al poco tiempo regresó el empleado cariacontecido: “No aceptó el organillero, señor”. ¡Rehusó cuatro francos!, explotó Meyerbeer muy disgustado. “Así es señor”, dijo el sirviente, “Rossini le ha pagado ocho para que venga a importunarlo a usted”.
Una vez se encontró Rossini con Meyerbeer caminando por París, quien le preguntó por su salud. Rossini recitó una lista interminable de dolencias y siguió su camino. El amigo que acompañaba a Rossini le recomendó que se vaya a la cama de inmediato si es que se sentía tan mal. Rossini le replicó “Oh no, me siento maravillosamente bien, pero alegra tanto al pobre Meyerbeer creer que estoy a las puertas de la muerte que no puedo decepcionarlo”.
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