Actualidad
Quimera Films, videos con emocion
Vivi Lebed, una chica de ciudad, pero amante empedernida de la naturaleza.

Siempre está en constante evolución, con un deseo voraz de sacarle el jugo a la vida, y hacer feliz (siempre) a los que la rodean. Así es Vivi Lebed, fundadora de Quimera Films (@quimerafilmsec), que como su palabra lo define, es un ideal, una ilusión, el soñar despierto. Una productora audiovisual que cubre todas esas características, con el objetivo que “con un estilo cinematográfico, no solo sea una filmación, sino que cuente una historia”, comentó la emprendedora de 30 años. Y lo ha demostrado en todos los eventos con los que trabaja, ya sea en un comercial, un video corporativo o en su fuerte: los eventos sociales, en especial los matrimonios.
Esta idea inició hace seis años cuando regresó de Estados Unidos de estudiar Producción Audiovisual en University of Florida (UF), en Gainesville, Florida. Desde pequeña siempre fue amante de lo audiovisual. “Mis papás eran fanáticos de la fotografía y el video, soy de esas niñas que tiene toda su niñez en VHS. Y creo que de ahí heredé el amor al lente”, contó.
Ahora le cuesta dar un aproximado de los eventos en los que ha estado Quimera Films, pues perdió la cuenta al llegar al número 500. Y cuenta con un grupo de colaboradores y un equipo compuesto de dos o tres cámaras, dependiendo del tamaño del evento, que las ubica en zonas estratégicas para obtener los mejores ángulos. Asimismo, con un drone graba y fotografía desde el aire las diferentes escenas, en una boda por ejemplo, desde la casa de los novios, la iglesia y la recepción. “Una herramienta espectacular y mágica porque le da ese toque majestuoso, lo sube a un nivel cinematográfico superior y por su estabilidad y calidad las tomas son siempre una gran sorpresa para el espectador”, explicó Vivi.
Si bien, la mayoría de sus labores son los fines de semana y en la noche, no es un impedimento para ella disfrutar de esas horas. En varias ocasiones se la ha visto al inicio del evento con un traje formal negro, capturando junto a su equipo cada momento. Pero cuando termina (si es de alguna de sus amigas), se pone un vestido y ¡a bailar! “Amo mi trabajo, me encanta ser testigo tan cerca de la unión de la pareja, ver desde adelante cosas que nadie de atrás ve. Es mágico, y lo considero sumamente especial”.
Pero su trabajo no solo es de campo. Si el video final es el resumen de un matrimonio, de alrededor de cinco minutos, por ejemplo, toma (si solo se dedican a ese trabajo) una semana para que quede perfecto.
Los sueños de Vivi no tienen límites. Quiere que su productora dure por cientos de años más, dándole felicidad a las personas, y que los videos sean un tesoro que se herede en familia de generación en generación. “Algo que dure para siempre”, concluyó.