Actualidad
La protesta en las calles
Q ué impotencia sentimos muchos que espectamos al ver el viernes pasado, día de la marcha de un grupo de jubilados y militares pasivos que se dirigían a la Gobernación, para ser escuchados, y al que se habían unido también los de la UNE y otros gremios que con todo derecho protestaban por las actuales políticas del régimen en contra de su dignidad. Siendo un país democrático, se había desplegado un numeroso grupo de la fuerza pública armado como si los marchantes fueran delincuentes peligrosos. ¿No es mejor que dichos contingentes se les envíe a controlar la verdadera delincuencia que está que zumba por todos lados y que se ha multiplicado a razón de la falta de empleo?
Francisco Rosario