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Prohibido llorar
Están que se aguantan las ganas de llorar y gritar desaforadamente. Pero, ¿cómo se les va a ocurrir hacerlo si tan solo han perdido sus negocios, casas, familias o parte de ella? Es que si acaso se les sale una lágrima o sollozo podrían ir detenidos, sin saber el tiempo que les tocaría, porque el Código Penal actual no contempla esta pena. Sin embargo, no me asombraría que el que sabemos ya esté preparando incorporar alguna bien despiadada al andar.
¡Qué me importa! Yo sí voy a llorar por Dayko, el héroe canino miembro del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Ibarra, quien dio todo, hasta su vida, buscando sobrevivientes bajo los escombros. Que me digan cuántos días de encierro me tocan por cometer semejante delito.
Lo que aún no puedo creer es que el que fue de visita, para ver qué pasaba, les pegue una tremenda repelada y amenazada a las víctimas de un desastre natural sin precedentes en el Ecuador, gritándoles sin pudor que cuidadito gritan, lloran o se quejan porque ahí mismo los mandaba detenidos. ¡Qué machazo ha sido! Todos entendieron que por gusto se lamentaban, si es cosa menor el tener a sus espaldas poblaciones enteras devastadas y la vida de ellos hecha polvo por el paso del terremoto. Es que definitivamente alguien ha perdido sus cabales, pero seguro que más temprano que tarde se los harán encontrar. Ya lo quiero ver cuando le cobren la deuda que tiene con China y entonces seguro que hasta lágrimas de sangre botará. Veremos ahí cuánto le toca. Si por las lágrimas normalitas quería detener a unos cuantos ciudadanos, por las de sangre, quién sabe.
La historia nos cuenta que la prepotencia ha tenido sus víctimas y entre estas hay desde reyes hasta plebeyos. Nadie se escapa al castigo por haber oprimido a los desvalidos y desprotegidos. El abuso del poder es detestable. La víctima no tiene oportunidad alguna de defenderse de manera justa frente a ese vendaval que pretende someterla, por lo tanto, la opción que le queda es sucumbir o someterse contra su voluntad. Felizmente, la característica del vendaval es que siempre es pasajero.
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