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La Primavera de Praga
Hoy se cumple un aniversario más de la conocida Primavera de Praga, que fue un período de liberalización de la entonces República Socialista de Checoslovaquia, que se inició en enero de 1968 y duró hasta agosto, cuando el país fue invadido por tropas y tanques del Pacto de Varsovia. Durante esos seis meses se pudo vislumbrar lo que sería el “socialismo de rostro humano”, es decir el intento de retornar las libertades de las personas en el marco de los procesos de desestalinización de los países aliados a la URSS en plena Guerra Fría. Las expectativas del rostro humano se esfumaron el 20 de agosto. Días antes, la Declaración de Bratislava reafirmaba la fidelidad inquebrantable al marxismo-leninismo y la lucha contra la burguesía.
Este año empieza con desilusiones, por ejemplo, lo sucedido en Perú con el indulto de Fujimori, y otras más que están a la vista. Por otro lado, el fracaso de la Primavera de Praga, que resulta una atroz actualidad. Esa fe inquebrantable en los dogmas antes del marxismo-leninismo, hoy del socialismo del siglo XXI, esa iracundia desatada contra los opositores dignos de toda mala suerte, ese delirio de ver conspiradores en todas partes, excepto declararse ineptos, se siente hoy en Caracas como antes se sentía en Moscú.
Es triste comprobar que después de más de cien años, no ha habido terapia para los delirios históricos como el que se apoderó de la Rusia de los zares, y todavía resuena en determinadas capitales latinoamericanas.
En su momento, la clausura violenta de la Primavera de Praga mostró que no era posible un socialismo con rostro humano. Desde la lejana Caracas lo señaló entonces Teodoro Petkoff, sin saber la suerte que su país correría cinco décadas después. Para los intelectuales latinoamericanos, seducidos al principio por la Revolución Cubana y alertados ya por la condena de Heberto Padilla, fue un parteaguas decisivo. En 1968, igual que hoy, no había que esperar de ideologías totalitarias otra salida que la dictadura y la represión; y la corrupción, añadimos ahora.