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Preocupacion para conductores
A lguna autoridad de salud pública debe hacer algo por una joven que padece de un grave problema dermatológico y que en las calles de Guayaquil implora por limosna en las paradas de los semáforos. Esta señorita deambula por las calles de Urdesa con el sol incandescente que cae, agresivo, sobre su piel la cual presenta un deterioro preocupante.
Pide unas monedas en el día y también por las noches. Muchos conductores no le bajan los vidrios por un temor natural, otros le alcanzan unas monedas y unos pocos le dejan una tarrina de comida o un sánduche a medio morder. Pienso que esa mujer no debe andar en las calles y más bien necesita un tratamiento urgente.
Betsy Urbano de B.