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Los peritos fallan por la poca preparacion
El trabajo pericial es cuestionado porque uno fue acusado de inducir al error. El presidente del gremio explica la labor.

Una pericia balística que incluyó la reconstrucción de los hechos para ver el área probable de donde salió el disparo, permitió determinar que no fue una bala perdida la que mató a un estudiante. Era enero de 2002. La víctima se llamaba Damián Peña. El experto que hizo la pericia es Roberto Meza Niella, criminólogo argentino.
Su informe fue decisorio para determinar que se trató de una supuesta ejecución extrajudicial. El policía sospechoso del crimen fue absuelto en dos instancias. La Corte Nacional anuló todo y dispuso a la Fiscalía una nueva investigación.
“Somos auxiliares de los jueces en la parte técnica en todas las profesiones”, señala Cristóbal Alvear, presidente del Colegio de Peritos Profesionales de Pichincha.
Este gremio, con 100 miembros activos, capacita a expertos en diferentes áreas. Alrededor de 4.000 profesionales se han formado en sus cursos.
Alvear reitera que básicamente el perito es una fusión de la parte legal y técnica. Debe conocer de legislación y las reglas para emitir un criterio técnico según sus conocimientos.
Quienes desean ejercer esas funciones deben acreditarse en el Consejo de la Judicatura, que registra 5.521 peritos acreditados (ver gráfico) en 30 áreas con más de 200 especialidades. Solo en Criminalística hay 14 especializaciones.
En el caso de un asesinato, por ejemplo, Alvear señala que lo primero es reconocer el lugar, levantar indicios, protegerlos con cadena de custodia, buscar un legista para determinar la causa de la muerte, entre otras diligencias.
Por eso, no solo actúa un experto sino varios. “No somos todólogos”, resalta. Depende de la especialidad para que emita un criterio técnico basado en sus conocimientos, asegura.
El presidente de los peritos ha colaborado en varios procesos. Él es arquitecto y le ha tocado hacer el avalúo de un bien en donde dio al juez luces sobre el valor del inmueble.
En sus valoraciones dice que se ha encontrado con pedidos del juez de cosas imposibles de cumplir. Por ejemplo, “piden que desde mi campo determine la contaminación del agua de un predio. No puedo, porque no soy químico”.
Reconoce que hay peritos que no tienen formación básica y sí muchas falencias en la preparación. El jurista Ramiro Albarracín cree que eso influye en un deficiente trabajo que perjudica a sus defendidos. Por eso muchos abogados están pidiendo auditorías de las pericias.
Sin embargo, hay otros especialistas que fallan “cuando no son competentes”, relata Alvear, quien cree que eso fue lo que pasó con José Fuentes, el perito asignado a la transcripción de alrededor de 40 minutos de una conversación entre el excontralor Carlos Pólit y José Conceição, el delator de Odebrecht.
Él fue detenido acusado de presunto fraude procesal. La fiscal Claudia Romero, quien revisó su informe, aseguró que trató de inducir al error a la Fiscalía al omitir nombres y circunstancias. Lo mismo ratificó el fiscal Carlos Baca Mancheno.
Luis Valladares, defensor del perito cuestionado, se quejó de las condiciones en las que le tocó hacer la pericia y del tiempo.
El Consejo de la Judicatura es el que acredita a los expertos
Un perito es un profesional o experto en determinada materia y cuya experticia la utiliza como asesor para temas judiciales u otros. En el caso de la Función Judicial, con sus conocimientos proporciona información a los administradores de justicia para la resolución de los procesos judiciales.
Un profesional que quiera acreditarse como perito judicial puede hacerlo en cualquier época del año. Debe presentar una solicitud de calificación ante el Consejo de la Judicatura.
Dependiendo del ámbito de sus competencias, el profesional es designado para una tarea específica.
El experto debe asistir cuando es citado dentro de un proceso, exponer su informe y contestar las preguntas del juez, las partes o el fiscal. En su trabajo no puede emitir juicios de valor, ni a favor ni en contra de las partes.