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Partidos y elecciones internas
uno de los principios de la democracia moderna es que “ninguna persona está por encima de la ley”; pero lamentablemente esto en muchos casos se viola por diferentes circunstancias, como sucede con la ausencia de las elecciones primarias en nuestros partidos políticos, incumpliendo la Constitución, el Código de la Democracia y reglamentos del CNE.
Señalaba el analista e historiador económico inglés Eric J. Hobswan que, “los historiadores son los “recordadores” profesionales de lo que los ciudadanos desean olvidar”. Y esto sucede con este tema, por eso queremos recordar que desde 1979, que retornamos al Estado Social y Democrático de Derecho, las elecciones internas han sido una causa permanente de conflictos y, en muchos casos, de divisiones y expulsiones o salidas de valiosos individuos. Lo que ha fragilizado más a los sujetos políticos e impedido la alternabilidad de los liderazgos, existentes o nuevos. Además, esta situación produjo que los conductores de los partidos y movimientos se “eternicen”, particularmente durante las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, impidiendo los procesos de renovación organizativa, el ascenso de nuevos cuadros y la construcción política de nuevos liderazgos.
Asimismo, la ausencia de cambio en la conducción los confirmó como “tiendas” políticas que solo se reactivan y funcionan durante las coyunturas electivas, pero operando en la lógica de “una máquina de guerra electoral”, cuyo objetivo principal es derrotar al enemigo por cualquier medio, y no al contendor. A partir de aquí, forjan una identidad política, una lista única, impulsan una ideología-plan de gobierno y atraen un electorado.
Según EXPRESO, de 28 de marzo, “existen tres modalidades de elección interna: las elecciones primarias abiertas, las primarias cerradas y las representativas. Las dos primeras son de las menos utilizadas. ¿Por qué? La logística, el presupuesto y el tiempo ...”. Pero lo que siempre se hace son listas de “consenso” ratificadas en asambleas (¿?), que apuntalan la debilidad de nuestros actores políticos.
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