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De palacio a la plaza
La ópera, en sus inicios, había estado reservada a la corte, a las clases nobles. Los Barberini (Maffeo Barberini, fue elegido papa en 1623 como Urbano VIII) la llevaron a Roma y construyeron un teatro para el nuevo género con capacidad para 3.000 personas, inaugurado en 1632. A estas representaciones asistían los nobles y diplomáticos con sus familias y también acompañados por sus empleados, iniciándose de esta forma la difusión de la ópera entre personas de menor nivel, escribanos, empleados y sirvientes.
A la muerte de Urbano VIII, en 1644, subió al papado Inocencio X y los Barberini fueron acusados de dilapidar los bienes de la Iglesia y expulsados de Roma. Los Barberini habían tomado el mármol de las ruinas de los Foros para sus edificaciones y con justeza se dice en Roma que “más daño causaron los Barberini que los bárbaros” -refiriéndose a las hordas invasoras del norte-. Inocencio X sentía una profunda aversión por la ópera y con su papado se truncó una de las etapas más vitales de la escuela operística romana. Sin embargo, los Barberini regresarían a Roma en 1653 y reanudarían su mecenazgo musical.
No obstante, la condición social de la ópera estaba cambiando, convirtiéndose, poco a poco, en un espectáculo musical dramático para el público en general. En marzo de 1637 el músico y administrador Benedetto Ferrari, con Francesco Manelli, abrían en el palacio que había pertenecido a la familia Tron, el teatro San Cassiano en Venecia, un teatro de ópera abierto a cualquiera que adquiriese una entrada. Todo el mundo concurrió a la maravilla de la ópera, el portento que había estado reservado a las clases dominantes. Tan solo dos años más tarde, Ferrari estaba en condiciones de abrir otros dos teatros de ópera.
Muchos elementos de la Iglesia apoyaban entusiastamente este nuevo género. La primera ópera de Cesti, L‘Orontea, se estrenó en 1649 en el teatro Santi Apostoli de Venecia. Pese a su condición de monje franciscano, Cesti se deja arrebatar por su amor a la música y no solo compone la ópera sino que interviene como cantante, para escándalo de los frailes conservadores.
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