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Oxigeno liquido
El Gobierno va recogiendo balones de oxígeno líquido en forma de financiamiento para cubrir un déficit presupuestario que sigue siendo el gran dolor de cabeza de la política económica nacional. El agujero de liquidez anual debe cubrirse con planificación pero con inmediatez, lo que obliga a someterse a condiciones muy desfavorables respecto a los países vecinos a la hora de endeudarse.
La última emisión de bonos, a una tasa de interés del 10,75 %, aprovechando una mejora de las condiciones de mercado, dio inicio a las planillas de operaciones que Finanzas debe estructurar para el resto del ejercicio. Pese a la coyuntura y, sobre todo, a la herencia de excesos, se espera una gestión ordenada de los presupuestos de este año, los primeros del Ejecutivo de Lenín Moreno, y de las negociaciones de financiamiento.
Los anuncios oficiales van en esa línea, la de anticiparse a las necesidades y tener apalabrados recursos líquidos antes de que sea urgente su desembolso. Se ha barajado ampliamente, con algunas operaciones aderezadas de creatividad, pero resulta inquietante que se siga manteniendo distancia del Fondo Monetario Internacional.
Por más gestos, palabras y simbólicas reuniones entre altos representantes de ambas partes -como la inédita cita en el Foro de Davos entre Lenín Moreno y la gerente general del organismo, Christine Lagarde-, las autoridades son reticentes a aceptar algo más de guiños de acercamiento. Se ha roto el tabú del régimen anterior y se ha cambiado el discurso de satanización del multilateral, pero sigue dando miedo reconocer que Ecuador podría, necesitaría o querría buscar apoyo financiero del FMI.
La ayuda llegaría con recortes y es una factura política que no se quiere pagar. Al menos de momento, pese a que este Gobierno ya ha derribado barreras antes impronunciables como la eliminación de subsidios, siendo esta, precisamente, una de las exigencias que el multilateral siempre ha puesto sobre la mesa antes de sentarse a hablar con Ecuador.
Es posible que la familia ecuatoriana, entendida como el conjunto de ciudadanos, no esté aún preparada para conocer al nuevo amigo del país. Pero sería más prudente no negar nada que después, cuando la situación requiera oxígeno líquido adicional, suponga una rectificación.