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Omar Zambrano: “Que haya ciudadelas con pozo septico es una bomba de tiempo”
Antes de iniciar el diálogo, Omar Zambrano hace diversas llamadas, se reúne con moradores. “La gente quiere crecer”, dice. “Este cantón tiene recursos. Lastimosamente no ha habido la suficiente planificación”.

- En una entrevista previa, aseguró que el crecimiento vehicular en Samborondón es caótico. Para usted la construcción del puente que unirá al cantón con Guayaquil (con el que se espera aliviar el tráfico del sector) no es la medida más viable para frenar el problema. ¿Por qué?
- Porque con la obra estamos transfiriendo la congestión vehicular de la vía Samborondón a la avenida Narcisa de Jesús (donde culmina el viaducto, del lado de Guayaquil), que de por sí es ahora una arteria caótica. En un inicio, hace un par de años quizás, el puente pudo haber sido la mejor opción. Pero ahora, con el crecimiento urbano, lastimosamente no. Pocos se han puesto a pensar en el colapso que soportará sobre todo el norte de Guayaquil. Era necesario pensar en una medida alterna.
- ¿Como por ejemplo la creación de pasos a desnivel?
- No necesariamente. En la vía Samborondón ya no se puede pensar en ello, ni en la creación de puentes o ampliación de vías porque es imposible. De hecho, para hacer lo último deberíamos tomarnos parte del terreno de las urbanizaciones ya levantadas, lo cual es complejo. Yo veo una salida en el pico y placa. Al menos deberíamos pensar en esa posibilidad. Sería bueno conversarla con la comunidad; ese y otros temas. En Samborondón hay varios problemas.
- ¿Cuáles? ¿La inseguridad? ¿La falta de espacios públicos?
- La lista es larga. En la vía Samborondón los robos zumban. Y con el puente, que permitirá que más personas circulen por la zona, esos índices aumentarán. El Cabildo tiene policías metropolitanos que vigilan el cantón, pero que no están preparados. Y no tiene policías fluviales. Son varios los delincuentes que se han metido a las casas ingresando por el río. Pero no se ha hecho nada.
- En La Puntilla, la falta de espacios públicos también inquieta a los cerca de 42.000 residentes que habitan en los 10 kilómetros que comprende la arteria...
- Así es. El Municipio tiene en la mira dos proyectos, de los que se desconocen sus avances, que buscan darle áreas verdes, ciclovías al morador. Hay que ver cuándo se los inaugura, porque a los residentes les urge contar con plazas, bibliotecas, rutas al aire libre que les den movilidad. A falta de espacios, las familias vienen a la cabecera cantonal a pedalear, pero como no se ha invertido aquí en turismo, se van. Para evitar todos estos inconvenientes, el Municipio debió invertir en ambas zonas. Y en cuanto a la vía Samborondón, no debió permitir, por ejemplo, que se construyan tantos malls. Hay como 15. Son demasiados.
- Pero están asentados. No se los va a demoler...
- En efecto. No hubo planificación y eso es cosa del pasado. Ahora lo que resta es destinar o recuperar los pocos terrenos vacíos que aún quedan en la vía. Es necesario convertirlos en áreas deportivas y de entretenimiento. La gente ya no quiere más concreto. Quieren congregarse, tener un pulmón natural.
- Cuando se postuló a la Alcaldía propuso dotar de redes de alcantarillado a las ciudadelas que aún no cuentan con el servicio. Hay cuatro que aún tienen pozos sépticos. ¿Cuál ha sido el impedimento para que los trabajos se ejecuten?
- El financiamiento. Entiendo que las autoridades no se han apurado por los costos y porque esta es una obra bajo tierra, que nadie la ve. A los políticos les interesa trabajar en carreteras, bordillos, veredas, cosas que se vean. Que existan aún ciudadelas sin alcantarillado es una bomba de tiempo, puesto que pueden colapsar. Estas tratan sus desechos con plantas de tratamiento. Lo ideal es que exista, al menos en los primeros 10 kilómetros de la vía, que alberga a más de 160 ciudadelas cerradas, una sola planta, como la que tiene Guayaquil.
- En la cabecera cantonal, a diferencia de La Puntilla, el caos vehicular y los índices de robos son relativamente bajos. Además del turismo, ¿qué otras ramas necesitan ser impulsadas?
- Salud. La cabecera, por ejemplo, no tiene un hospital, sino un centro médico sin internistas, ni personal que pueda sacarte de una emergencia. Y si bien esta obra debe ejecutarla el Ministerio de Salud, la Alcaldía debe ser el puente, la institución que presiona a la otra. Eso no ha pasado. Aquí cuando hay una emergencia, la gente se muere hasta llegar a Guayaquil. Otro de los problemas está ligado al agua potable. No tenemos buenas tuberías y el agua nos llega turbia. Llevamos años viviendo y trabajando así. He propuesto que hagan planes piloto para cambiarlas, pero ha quedado en nada. Al igual que con el camal.
- Pero en el 2011 en el cantón hubo una huelga para construir uno nuevo.
- Así fue y logramos que se incluya esto en el presupuesto. Sin embargo no se hizo nada. De hecho, ahora el camal está cerrado y se está faenando a los animales en el camal de Salitre. Sé que transportan luego las carnes a una temperatura no adecuada, lo que podría generar un grave problema de salud pública.