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Novedades poselectorales
La organización de las elecciones y ejecución no han estado exentas de conflictos, problemas u omisiones, muchos de los cuales se resolvieron en el proceso; otros permanecieron o mutaron. Pero no se puede dejar de reconocer que han sido inéditas y novedosas por las 11.069 dignidades a disputarse, que motivaron a 81.278 candidatos oficiales y que se encuadraban en un total de 255 organizaciones políticas habilitadas. Sus principales sorpresas son: 1.- Los débiles partidos y movimientos políticos nacionales tradicionales han crecido y potenciado gracias a las alianzas electorales, generalmente sin sustento político y programático, con organizaciones políticas provinciales y cantonales (hay 236 en el país) cuyas pequeñas fortalezas se basaban y crecían en el conocimiento del candidato/persona, no por tendencias, y en el baratillo de ofertas, actuando como “tiendas electorales”. 2.- Lo anterior ha producido a niveles regional y nacional un nuevo reacomodo de los partidos tradicionales, casos del PSC o de Pachakutik, como de los nuevos, ejemplo Democracia Sí. Pero también ha promocionado un conjunto de partidos provinciales y cantonales que han sido los protagonistas de esta coyuntura electoral, pero que no garantizan su fuerza o presencia para una futura elección. 3.- El alto número de candidatos para las diferentes dignidades en la totalidad de los territorios ha provocado que se pase de la polarización, en la década del caudillo prófugo, al fraccionamiento de la actualidad. Lo cual no ilegitima a las nuevas autoridades seccionales, sino que es un resultado de la dinámica política-electoral y de la gobernabilidad democrática existente. 4.- Los resultados electorales han sido adversos para muchos de aquellos “que querían perpetuarse en el poder”, a través de la reelección o la alternancia, casos de Jairala, Cabrera, Carrasco, etc.; o querían crear “una dinastía” con familiares cercanos, como los Falquez en El Oro, o los alcaldes de Manta y Yaguachi, que candidatizaron a sus cónyuges. 5.- En este complejo y desconocido escenario electoral fracasaron en sus predicciones las encuestadoras, no tuvieron en cuenta los cambios producidos.