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Los ninos, los mas afectados
Lo que es la arrogancia del mandatario estadounidense, no tiene con quién compararse, salvo con Herodes. Este gobernante, desesperado por la inmigración, no encontró otra forma de acabarla. Arrebató a los hijos de quienes anhelaron días mejores en todo sentido, para ellos y sus descendientes.
La reacción del mundo no tardó hasta el punto que dio un giro de 180 grados a su disparatado intento que lo único que ha conseguido es angustia y dolor. Muchos de esos seres humanos realizan tareas que no son satisfechas por los ciudadanos oriundos del país que escogieron para subsistir al huir de la ruina en que han convertido a sus paises natales.
Dr. Ignacio Granja Rousseau