
Tendencia al alza de la ultraderecha en nuevos comicios regionales en España
Inmigración y la política exterior dominan la campaña; encuestas prevén un ascenso de Vox similar al de Extremadura y Aragón
La región española de Castilla y León vivirá este domingo 15 de marzo de 2026 unos comicios con el mismo pronóstico que ya se cumplió en los celebrados en otras dos regiones desde diciembre: un ascenso importante de la ultraderecha de Vox que impide una mayoría al conservador Partido Popular (PP), que gobierna en esa comunidad.
Castilla y León, la región más extensa de España pero con muy poca población (2,4 millones de habitantes), está gobernada por el PP desde 1987, aunque las ultimas legislaturas sin haber conseguido mayoría absoluta y, según auguran todas las encuestas, en esta ocasión tampoco la logrará.
Lo mismo ocurrió en las últimas dos elecciones regionales, las de Extremadura, en diciembre de 2025, y las de Aragón, el pasado 8 de febrero.
Ambas comunidades, gobernadas por el PP en minoría, convocaron elecciones anticipadas con el argumento de conseguir una mayoría suficiente, pero en las dos lo que ocurrió fue un importante ascenso de la ultraderecha y un batacazo del Partido Socialista (PSOE), que preside el Ejecutivo español.
En Castilla y León, donde no se han adelantado los comicios, las encuestas también auguran un ascenso significativo de Vox y una leve caída de los socialistas, mientras que el PP ganaría sin mayoría absoluta.
La inmigración, protagonista de la campaña
En una región con una población muy envejecida y con comarcas enteras despobladas, la inmigración ha estado presente en toda la campaña. Hubo un enfrentamiento entre el candidato del PP y actual presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, y el de Vox, Carlos Pollán. Esto ocurrió después de que este último partido haya hecho bandera de su rechazo a los inmigrantes.
Precisamente, Vox rompió sus acuerdos con el PP en 2024, con quien gobernaba en coalición, por sus discrepancias a la hora de acoger a menores extranjeros no acompañados, como tenían que hacer todas las regiones españolas.
En el polo opuesto se encuentra el candidato socialista, Carlos Martínez, quien defiende que no hay problema alguno por la llegada de personas, sino por su marcha. Una de sus propuestas más repetidas es el "derecho a quedarse".
De hecho, de los 2,4 millones de personas que viven en la región, el 8,4 % son extranjeros, según datos del propio Gobierno regional, mientras que la media del país está en el 14,1%.
Las personas extranjeras se han convertido en imprescindibles, sobre todo en zonas rurales para las tareas agrícolas y ganaderas.
Por otro lado, el Gobierno conservador de Castilla y León tiene un punto negro en la gestión de los graves incendios que asolaron la región el último verano, con duras críticas por parte de los socialistas, que reprochan a Fernández Mañueco su "negligente gestión" y su "desidia" ante los fuegos.
Santiago Abascal defiende el acuerdo "puntual" con el PP en Extremadura, para que la administración "funcione con normalidad" y lo vincula a que la dirección nacional del PP no ha puesto "zancadillas".https://t.co/YXz5TCn4gW pic.twitter.com/kIYuJe3Nva
— EFE Noticias (@EFEnoticias) March 13, 2026
Asuntos internacionales en una campaña regional
La presencia de líderes nacionales en la campaña llevó la guerra de Irán al debate político, sobre todo por parte de los socialistas, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recuperara el lema del 'No a la guerra', que se hizo popular en 2003 y que ha estado presente en los últimos mítines, tanto por parte del propio Sánchez como de otros miembros de su partido.
También la presencia de los líderes nacionales del PP (Alberto Núñez Feijóo) y de Vox (Santiago Abascal) generó debate sobre el posicionamiento del Gobierno español, contrario a los ataques de EE.UU e Israel contra Irán, lo que ha derivado en amenazas a España por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.
En una región donde la agricultura y la ganadería tienen un peso importante, los candidatos pugnan por ver quién se aleja más de las posibles repercusiones negativas que puedan tener la futura PAC (política agraria de la UE) y el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, respaldado principalmente por PP y PSOE y al que se opone Vox.
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