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Mercado petrolero: mas recesion
Nuestro seguimiento habitual del mercado petrolero nos permite vislumbrar la continuación del estado recesivo en los precios, contrariando el optimismo de voceros gubernamentales que auguran una mejoría sostenida hacia finales del año, y el venidero.
La oferta petrolera se continúa apuntalando. Arabia Saudita incrementó su producción a los niveles más altos registrados (10,67 millones de barriles diarios). Iraq espera elevar sus exportaciones en 150.000 barriles conforme retoma producción de territorios recuperados del EI. Irán, de igual forma, continúa su programa de participación de mercado. Libia y Nigeria, dos proveedores que habían visto menguadas sus exportaciones debido a conflictos internos, se preparan para reanudar sus exportaciones en mayor volumen. Y por si fuera poco, China ingresa al mercado con productos refinados, al mismo tiempo que ordena bajar el consumo interno para combatir la contaminación en vísperas de la reunión cumbre del G-20. En el largo aliento, la Agencia de Información de Energía (EIA) de los Estados Unidos anuncia que la producción de petróleo de esquisto subirá de los presentes 4,89 millones de barriles, a 7 millones de barriles hacia 2040.
Es un escenario poco alentador para un productor marginal como el Ecuador, que tiene producción limitada de crudo de baja calidad: un solo socio comprador permanente (China) que le saca todas las ventajas; y un gobierno que depende de las ventas de petróleo para subsistir, al mismo tiempo que acumula pasivos a paso acelerado.
Son las lecciones duras del mercado ante la total falta de previsión y la creencia, no sustentada en la historia y la economía, de que los precios se mantendrían al alza para el futuro previsible. Entretanto, los niveles de deuda corriente no reportada -alrededor del 14 % del total que en su conjunto llega al 50 % del PIB- continúan creciendo a tasas alarmantes, pudiéndose prever una crisis inminente de pagos si no se dan los remedios requeridos.
El desenlace final depende de un manejo económico apto, y la voluntad política de quienes formularon un modelo equivocado, que hasta el día de hoy subsiste.
Las crisis no atienden las circunstancias de los períodos electorales por lo que esperar hasta mediados de 2017 no es opción para actuar con decisión e inteligencia.