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Medio siglo de anecdotas dominicas
Una vida llena de anécdotas y que hace dos años decidió resumir sobre el papel. Fue una tarea intensa, afirmó Aguilar, agradeciendo el apoyo de su editor, Manuel Vintimilla, y de su secretaria, Edita Salcedo.

La monja María Eugenia Aguilar recuerda cada detalle de la primera vez que pisó el terreno en donde hoy está el colegio Santo Domingo de Guzmán, en Urdesa Central. Fue en 1956.
“El predio estaba rodeado de un pantano y apenas había un par de calles recién señaladas... debíamos movilizarnos en camiones que llevaban concreto...”, recuerda entre risas la religiosa, quien dijo sentirse maravillada con la metamorfosis del barrio y de la entidad a la que dedicó su vida.
Una vida llena de anécdotas y que hace dos años decidió resumir sobre el papel. Fue una tarea intensa, afirmó Aguilar, agradeciendo el apoyo de su editor, Manuel Vintimilla, y de su secretaria, Edita Salcedo.
Salcedo fue su alumna, desde el primer grado de educación básica. “Se graduó como bachiller, luego fue secretaria de la entidad por 23 años y ahora trabaja conmigo”, dijo.
Cuencana de nacimiento, pero guayaquileña de corazón, la monja comentó que, aunque pasó varios años fuera del país, nunca perdió contacto con las más de mil estudiantes que vio graduarse.
“Siempre les hice seguimiento y cada que podía, volvía al país y nos encontrábamos”, expresó.
El lanzamiento del libro titulado ‘Memorias de un colegio’ se realizó en las instalaciones del establecimiento educativo.
Brenda Sotomayor, una de sus exalumnas, recuerda a la religiosa como una maestra estricta, pero justa. “Ella me puso mi primer cero; aunque el examen estaba bien, yo me había portado mal. Así que cuando mi mamá habló con ella, la madre María Eugenia le dijo: Señora Argentina, la materia y la disciplina van en líneas paralelas, y desde entonces así fue”, añadió.
La marca dejada por Aguilar ha sido imborrable, remarcó Sotomayor, por lo que espera, junto a sus excompañeras, poder leer el libro y revivir las aventuras en los pabellones que décadas atrás solían recorrer cada mañana. DEMO