Maduro, ya basta

Nicolás Maduro una vez más rompe el orden constitucional en Venezuela y coloca a su país en una gravísima situación.

Maduro se presenta ante el mundo con un lenguaje incendiario, propio de quienes no tienen la razón. Desesperado como se encuentra, formula una tesis anticonstitucional para pretender salir de la crisis en que vive su país. La propuesta que formula es la de, por su propia iniciativa, convocar a una Asamblea Constituyente para que esta dicte una nueva Constitución. La actitud de Maduro violenta la Constitución política de su país, la cual dispone que el presidente de la República puede consultarle al pueblo si conviene o no convocar a una Asamblea Constituyente. Pero él, como dictador que es, no solo que la convoca, sino que dispone de cuántos miembros deberá estar integrada, expresando que de los quinientos integrantes el 50 %, o sea doscientos cincuenta, no serán elegidos popularmente sino por los sectores que él considera que deben elegir esos asambleístas. Esta inconstitucional decisión lo que ha hecho es enardecer más los ánimos de los venezolanos, que ubicados en la oposición, y en ejercicio pleno de la Constitución, rechazan en las calles tan inconcebible resolución.

La reacción popular es justa porque Maduro se ha opuesto sistemáticamente a que sea el pueblo el que decida su propia suerte en forma democrática, porque sabe perfectamente bien que la mayoría está en su contra. Maduro no quiere salir airoso de esta lucha. Si lo quisiera no dudaría en convocar a elecciones como pide la oposición. Maduro adolece del denominado “síndrome de Hybris”, que no es más que la “embriaguez del poder”, según la expresión de Bertrand Russell, quien igualmente afirma que es una conducta que según los entendidos en la materia tiene un tufo a inestabilidad mental. El síndrome de Hybris, analizado científicamente, se encuentra en la mente de los seres humanos que se creen predestinados para, por los siglos de los siglos, gobernar a sus países, por lo que no se detienen ante nada ni ante nadie para cumplir con esta deformación mental.