Figura. El empresario argentino Lázaro Báez, en una foto de 2011.

Macri y la ley acorralan al imperio kirchnerista

La familia Kirchner dominó prácticamente todo el poder en Argentina durante 12 años. Y a su alrededor creció un imperio no solo político, sino también económico. Tras la derrota, ese conglomerado se está viniendo abajo no solo por la falta de apoyo pol

La familia Kirchner dominó prácticamente todo el poder en Argentina durante 12 años. Y a su alrededor creció un imperio no solo político, sino también económico. Tras la derrota, ese conglomerado se está viniendo abajo no solo por la falta de apoyo político, sino por la evidente animadversión del Gobierno de Mauricio Macri, que está poniendo contra las cuerdas en especial a Cristóbal López, el empresario más poderoso del entorno kirchnerista, y de varios jueces, que durante años mantuvieron en descanso diversos casos que afectaban al entorno del Gobierno y ahora los han revitalizado. Argentina vive estos días un recrudecimiento de la guerra entre kirchneristas y antikirchneristas.

El propio presidente, según fuentes del Ejecutivo, tiene mucha presión en su entorno para que mueva sus cartas para “meter presa a Cristina Fernández de Kirchner”. Es lo que reclama el sector más duro y conservador del antikirchnerismo. Algunos en el Gobierno creen que esa no sería una buena idea y que no hay necesidad de llegar tan lejos. De momento ella está imputada en una causa que no es de corrupción, sino de mal uso de los fondos públicos, y tendrá que declarar el 13 de abril. Pero a su alrededor están cayendo todas las bombas políticas, judiciales y mediáticas que están hundiendo lo que hace pocos meses era el poder absoluto en Argentina.

Los más afectados son dos empresarios patagónicos. Cristóbal López, uno de los empresarios más ricos del país, es el más importante. El llamado ‘zar del juego’ ha acumulado un imperio de casinos, petróleo y medios de comunicación. El otro es Lázaro Báez, quien era cajero de banco cuando conoció a Néstor Kirchner y se hizo con un emporio de empresas de construcción que se quedó con casi toda la obra pública de Santa Cruz, la provincia de los Kirchner. A mediados de mes, un vídeo de una cámara de seguridad en el que se ve a su hijo con otros trabajadores de su empresa contando 3,5 millones de dólares ha causado una enorme polémica.

Pero la pieza importante es López. Él es el dueño de C5N, ya uno de los pocos medios de refugio del público kirchnerista. Su conductor estrella, Roberto Navarro, hipercrítico con Macri, provocó incluso una pequeña manifestación cuando anunció en Twitter que no le dejaban emitir un especial sobre los negocios del gran socio y amigo de Macri, Nicolás Caputo. La presión sobre C5N es muy fuerte y la policía se presentó allí el viernes 18 por una investigación que adelantó el diario La Nación y que probaría que López dejó de pagar 8.000 millones de pesos ($ 533 millones) en impuestos durante la era kirchnerista. Ahora el Gobierno de Macri se los reclama.

Los medios son el gran escenario de las batallas políticas en Argentina. Precisamente C5N era una cadena de propiedad de Daniel Hadad, un periodista que logró forjar un gran grupo de medios y ahora es dueño de Infobae. La cadena C5N era muy crítica con el kirchnerismo y en 2012 Cristina le hizo llegar un mensaje claro a Hadad: o vendía su grupo de medios -que incluía una radio clave- a Cristóbal López o se lo cerraría de una u otra manera. Hadad decidió vender y el grupo dio un giro de 180 grados hasta convertirse en uno de los grandes referentes de los medios cercanos al kirchnerismo. Ahora el poder ha cambiado pero C5N seguía en la misma línea hasta esta semana. La decisión de no emitir el programa de Navarro parece ser el primer paso de un giro mientras López, rodeado por la justicia y el Gobierno, quiere deshacerse de su grupo de medios y volver a tener un “perfil bajo”.

Más complicada aún es la situación de Báez, que ya apenas tiene obra pública en Santa Cruz, una provincia prácticamente quebrada, y está en un proceso para despedir a la mayoría de sus 1.800 trabajadores.

La expresidenta, mientras tanto, mantiene silencio y su grupo de fieles se va desgajando, aunque aún sigue siendo la gran referencia de la oposición. Macri va ocupando poco a poco todo el espacio y el kirchnerismo se deteriora más con imágenes como la del hijo de Lázaro Báez contando dólares. El que sí habla es Máximo Kirchner, el hijo mayor de la familia, que denuncia una “persecución notoria” contra su grupo.

Algunas fuentes peronistas y macristas consultadas creen que esto es solo el principio de una ofensiva muy fuerte contra el entorno de la expresidenta y la presunta corrupción que allí se producía, aunque creen que no se llegará al extremo que ella acabe en la cárcel.