
‘Los usurpadores’, el lado mas oscuro de Mexico
Ha sido descrita como ‘El juego de tronos’ mexicano, y el porqué es comprensible desde la primera página.
El País especial para EXPRESO
Ha sido descrita como ‘El juego de tronos’ mexicano, y el porqué es comprensible desde la primera página.
Y es que ‘Los usurpadores’, obra más reciente del periodista, novelista y ganador del Planeta en 2014, Jorge Zepeda, ahonda en el lado más oscuro del poder.
Su novela transcurre en una atmósfera dramática. Sucede en 2017, cuando se va a elegir presidente del país. En esos días, como en la vida real, se va a celebrar la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y ahí, el lector se entera desde el primer momento, de que habrá un sangriento atentado.
“¡Los hechos suceden en 2017! ¿Quién iba a pensar que caerían las Torres Gemelas... tantas cosas? Y nadie puede pensar que eso va a pasar ahí. Pero, sí es cierto: es muy delgada la línea entre la ficción y la realidad y a veces se produce ese ingreso de una en la otra”, dice el autor.
Lo que es ficción, enteramente, es el carácter de los personajes. Periodistas, políticos... en todos se advierte la posibilidad de ser corrompidos o de estar en posición de corromper, de usurpar. Y eso es justo lo que el escritor buscaba, no solo para resaltar la historia, que pertenece a la saga detectivesca que inició en 2013, sino hacer una crítica sobre la realidad actual de su país.
“La gran moraleja de la novela es que los políticos están dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de ganar en lo personal, de conservar el poder. Creo que esa es la gran moraleja de la historia de cualquier país. Los políticos besan a los hijos por la mañana y cometen una infamia salvaje por la tarde”, comenta.
El héroe de la novela no es uno, sino cuatro, que han ido cobrando forma en sus obras previas y que están compuestos por tres hombres y una mujer, llamados Los Azules.
Ellos forman lo mejor del periodismo, la universidad y la seguridad en la era cibernética. Su creador señala otra virtud de su detective cuádruple: es menos vulnerable que si fuera una sola persona, a la que eliminarían en cuanto se asomara a un agujero sucio. Los cuatro Azules han asumido la misión moral de “documentar y exhibir en público lo que hay detrás de la infamia”.
El atentado es el evento principal de la novela, y desde ahí, los investigadores reconstruyen el crimen.
El encuentro de personajes ficticios y reales, como Cristina Kirchner o Salma Hayek, Felipe González o Robert Redford, más que una sensación de realidad, produce un efecto de irrealidad general, de extrañamiento. Jorge Zepeda ha escrito una sátira, lo propio en fases de disolución, cuando el orden se transforma en caos organizado por los ogros. El arte no tiene que ver con lo real, sino con lo concebible y hoy lo concebible puede ser fantástico.
En ‘Los usurpadores’ se cumple la ley de no decir que algo es desagradable, sino de mostrarlo, y aquí hay sexualidad como alarde macho, y violencia hiperbólica que casi siempre surge del sillón de un gobernador.
Ese espasmo violento contradice la demora en intimidades de los protagonistas y a veces la intriga parece exigir menos peso sentimental y más motor, menos palabras. La historia, bien articulada, es la mejor entrega de una serie que crece con nuevos personajes: un campeón internacional de tenis convertido en propietario del mayor periódico de México, o un joven sicario superdotado. Y el final, como una promesa de continuación, anuncia una batalla de aires bíblicos entre un rey y su hijo, Absalón contra David. La esperamos ansiosos.