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Locura amarilla en la provincia verde

La tranquilidad del pequeño aeropuerto Carlos Concha Torres de Esmeraldas se alteró ayer cuando un pequeño camión llegó con un centenar de hinchas amarillos. Detrás de ellos varias motos y carros particulares daban colorido a la entrada de la terminal aérea. Y es que el equipo más popular del país estaba a minutos de llegar por primera vez a la provincia verde para continuar con la pretemporada que comenzó el pasado lunes en Guayaquil. Miembros de la ‘Sur Oscura’, junto con los ‘Vagos de la 9’ de Esmeraldas, organizaron el recibimiento de los ‘canarios’, quienes llegaron cerca del mediodía. La espera impacientaba a los seguidores, quienes tenían preparado una caravana hasta el Centro de Entrenamiento para el Alto Rendimiento (CEAR), ubicado en Río Verde. A penas salió el entrenador Guillermo Almada, quien encabezó la delegación, la locura se desató en el aeropuerto. Las banderas gigantes, cánticos, gritos de las féminas que deliraban viendo a Mario Pineida, Edison Vega, nuevas incorporaciones, así como al goleador Ismael Blanco, entre otros, fueron parte de la calle de honor que el Ídolo tuvo en su camino al bus amarillo. Ya cuando el equipo salió del aeropuerto, todo fue un caos. La gente corría a camionetas, vehículos privados, motos y hasta bicicletas para seguir al Ídolo hasta su concentración. Alrededor de 10 motos policiales escoltaron a los jugadores durante un recorrido que tomó poco más de media hora. En cada pueblo o casa de caña que estaba en el trayecto, se podía divisar algo que identifique el amor por el elenco ‘torero’. Táchira, Puerto Camarones, Palmares y el propio Río Verde disfrutaron del paso de la caravana automotriz que tuvo alrededor de 30 carros y medio centenar de motocicletas. “No nos importa salir del trabajo por venir a ver al equipo de mis amores. Es la primera vez que tenemos a Barcelona aquí y hay que apoyarlo como sea”, dijo Antonio Olmedo, hincha canario. Cerca de las 13:00, Barcelona ingresó al CEAR, su fortín durante los próximos 17 días. Las calles aledañas al centro deportivo tuvieron un cerco policial para evitar que los fanáticos ingresen y perturben la tranquilidad de los jugadores para los próximos días. Los hinchas caminaron algunas cuadras. Del camión que acompañó a la caravana, los integrantes de la ‘Sur Oscura’ bajaron tambores, trompetas, banderas del equipo y de la provincia verde. En una marcha como si fueran a ingresar al estadio, caminaron por la calle de cemento hasta el cerco policial. Después de algunos minutos ingresaron hasta la puerta principal de la concentración amarilla para intentar mirar a sus ídolos y que estos vean las muestras de apoyo en Río Verde. El Ídolo está en casa. Rápidos y Furiosos por las calles en versión Barcelona No hubo reglas. Todo era válido con tal de seguir a Barcelona hasta Río Verde. Así, los fanáticos ‘toreros’ convirtieron la carretera que lleva al CEAR en una verdadera pista de carreras para autos y motos. La mayoría de carros pugnaron por un puesto detrás del bus para ver a los jugadores o tomarles fotos, de ahí que los límites de velocidad fueron rebasados hasta 120 kilómetros por hora. El olor a llanta quemada y embrague desgastado fue común durante la media hora del recorrido. Algunos al ver la peligrosidad de la caravana prefirieron ir despacio; otros en cambio, como el dueño de una camioneta Nissan, frenó bruscamente para detener el vehículo, levantar la cajuela del auto y prender los parlantes gigantes para reproducir la música del Ídolo. Esa acción casi provocó un choque en cadena fatal; aun así, varias motos se quedaron al borde de la carretera y se encunetaron; mientras que la calzada mojada y resbaladiza en algunos sectores hizo que otros se estrellen bruscamente contra el monte, quedándose con las ganas de seguir a Barcelona. DCP Fiesta y murga A esas palabras se resumió ayer la llega del Ídolo. A la salida del aeropuerto la afición los esperó en camionetas y con varias bandas. A la salida, jugadores como Banguera (abajo) se tomaron fotos con hinchas en medio de un fuerte resguardo policial.