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Legado inmortal de Trujillo
Los homenajes rendidos con toda justicia por la ciudadanía del Ecuador y por el Gobierno nacional al extinto doctor Julio César Trujillo, que “murió con las botas puestas” en su lucha tenaz , permanente y valiente contra la corrupción y contra los intentos de desestabilización del sistema democrático de la República , no deben limitarse a haber destacado su labor inigualable contra la arbitrariedad y el despotismo del régimen correísta, sino que deben ser el principio para que la ciudadanía ecuatoriana se empodere en debida forma y comprenda que la lucha contra la corrupción sistémica que instauraron los de “las manos limpias, corazones ardientes y mentes lúcidas” es de todos nosotros.
Los pueblos se salvan por su propia gestión cuando es decidida, frontal y gallarda. Los ecuatorianos estamos obligados a dejar una patria mejor a nuestros hijos y nietos, y no la que por desventura tenemos en estos momentos. Esta es una tarea ardua, ímproba, pero no difícil.
El Dr. Trujillo desmontó la estructura jurídica perversa que construyó la “revolución ciudadana”, que creyó que iba a durar 300 años en el poder, por lo que tenía que taparse las espaldas para que sus fechorías queden en la impunidad.
Trujillo, en su calidad de presidente del Cpccs (T) cumplió con el mandato de la consulta popular de febrero de 2018 y evaluó a todos los funcionarios de control para designar a sus reemplazos luego de concursos seriamente celebrados.
Estos nuevos funcionarios así designados van a ser escrutados severamente por la ciudadanía para que cumplan con su rol de investigación y de juzgamiento, con apego al debido proceso, a todos quienes le robaron el dinero al pueblo con la mayor desvergüenza.
Deben ser condenados penalmente y debe obligárselos a que devuelvan lo que se robaron.
Hay que respetar la memoria de Julio César Trujillo, pero hay que seguir sus huellas de indomable luchador para que desaparezca la corrupción y no haya más impunidad.