Cuidado. En un centenar de estantes se archivan 25.485 libros con información relacionada con la vida económica de los residentes  de Guayaquil.

“Un tesoro historico sobre la vida economica de la ciudad”

191 años de historia guarda el Registro de la Propiedad de Guayaquil.

Las piezas no encajaban del todo en el rompecabezas que Eduardo Cruz comenzó a armar hace diez años, relacionado con sus antepasados.

Pero todo le quedó claro cuando descubrió la reserva histórica que se concentraba en una de las áreas del nuevo edificio del Registro de la Propiedad de Guayaquil, que guarda documentos relacionados con trámites de inscripción de actividades de todo tipo que se suscitaron en la urbe a lo largo de 191 años.

En varios de esos documentos descubrió que uno de sus antecesores, Matías de la Cruz Acasio, nació en 1825 en un hogar de padres filipinos. También confirmó que su bisabuelo por parte de padre fue el norteamericano William Ladd, quien vino al país en 1894, en la delegación que construyó el ferrocarril. Mientras que otro de ellos fue Charles Robinson, un comerciante francés que vino a Ecuador en 1870.

Cruz, un funcionario bancario, quien se define como un historiador empírico, aprovecha sus días libres para revisar algunos de los 25.485 libros que guarda el Registro de la Propiedad de Guayaquil.

Califica como acertado el proyecto de creación de un archivo histórico que propuso el registrador Ivole Zurita, pues considera que la ciudadanía tendrá la oportunidad de conocer más que la historia ya contada previamente sobre la ciudad.

La información que guarda el Registro de la Propiedad sirve de fuente de investigación para historiadores como Ezio Garay. Con los datos ha logrado armar el árbol genealógico de un sinnúmero de apellidos.

Garay señala que uno de los aciertos de Simón Bolívar, como presidente de la Gran Colombia, fue la creación de lo que hoy es este archivo.

El historiador Ángel Emilio Hidalgo aplaude la propuesta de que la información sea accesible a la colectividad.

“Es válida y necesaria porque en nuestro medio se ha perdido parte del patrimonio documental, sea por incendios o descuido”, estableció.

Para su colega Alberto Sánchez Varas, la información recabada es un tesoro que ofrece una mejor perspectiva de los acontecimientos históricos de la vida económica de la ciudad.

El presidente de la Asociación Ecuatoriana de Archiveros, Jorge Yépez, estima que la información debe garantizarse mediante el proceso que comprende: escaneo, recuperación en metadatos y archivo en una base de datos. Sostiene que la información solo será útil si está completa y accesible.

Por lo pronto la documentación es guardada celosamente en un área de 520 metros cuadrados, donde incluso hay sensores de movimiento.