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“El rentismo compulsivo”
Apenas terminado el gobierno, el presidente timbra $ 2.000 millones más de deuda para ‘invertir’ en gasto público. Tras 10 años de rentismo, mantenemos con sangre, sudor y lágrimas al estado más grande y voraz (per cápita) de Latinoamérica.
El buen vivir de la década revolucionaria dejó al fisco en bancarrota. (En los últimos 6 meses gastaron $ 1.000 millones mensuales). Sin transparencia alguna el destino de ese crédito será causa de próximos escándalos. Para el régimen, dar respiración artificial a su modelo fallido es prioridad, aunque dejen al país asfixiado en deudas. La austeridad del continuismo duró hasta la ceremonia de posesión.
Paul Tapia Goya