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Diario Expreso Ecuador

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“Las paredes oyen”

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Un viejo adagio dice que “el pez por su propia boca muere”. Y este refrán parece explicar los motivos de la renuncia de Eduardo Mangas (¿también como delegado principal en Petroecuador?) que, aunque no tuvo el carácter de irrevocable, fue aceptada de inmediato por Lenín, puesto que el “affaire” creado por culpa de las redes sociales en que se filtró el audio delator, no daba chance para otra decisión.

Nuestro presidente, que es quien resulta mayormente lesionado por las imprudentes declaraciones del “nica”, más que el propio declarante, hasta el momento no ha dado, en forma puntual y ordenada, un desmentido oficial y frontal a lo revelado en dicha “conversación de amigos”. Sobre todo en lo que tiene que ver con el “diálogo” que nuestro presidente estableció por decreto con ciudadanos de todo cariz político y desde empresarios hasta trabajadores e indígenas, que el renunciante funcionario había afirmado que, en realidad, se trataba solamente de una “triquiñuela” porque el gobernante “oiría sin escuchar” a sus interlocutores y finalmente haría lo que ya se tenía planeado de antemano. O sea un “diálogo de sordos” que devendría finalmente en un “monólogo”.

Y, por supuesto, también sorprendió y alarmó al respetable el saber que las últimas elecciones se ganaron con fraude, lo que le daría toda la razón al candidato presidencial perdedor, el banquero Guillermo Lasso, que pidió durante los escrutinios la revisión de miles de actas que consideraba “truqueadas”. Además, el trato que se le da a Rafico Vicente en Bélgica, no solo con guardia de protección sino también con diplomáticos que se han puesto a su entero servicio (quien fue su secretaria en Carondelet es ahora cónsul en Bruselas), hace dudar también de la real división de AP, lo que podría venir confirmado con la sospechosa actuación del bloque legislativo que en la “década ganada” se calificó como de “aplanadora”, que se sigue manteniendo virtualmente unido en la Asamblea. Ello aparte de que el CNE reconoció a la facción morenista y dejó en la ilegalidad a los correístas dirigidos por Patiño y Rivadeneira. Y bueno, tal vez la euforia navideña y de “una caridad para el Año Viejo” nos haga desatender tanto escándalo.

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