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“Los ninos van a las escuelas a estudiar, no a ser abusados sexualmente”
La leyenda “Samka-Cancha” cuenta que Atahualpa visitó un túnel con víboras en una de las quebradas del volcán Pichincha, cercano a Quitwa y observó cómo los prisioneros eran bajados hasta ahí y mordidos por los reptiles. Después los colgaban en la plaza para escarmiento de la población. Atahualpa bajó a ese túnel para probar la tensión del momento y cuando llegó al poder ordenó que taparan el pozo porque comprendió que el dolor de la tortura espanta pero no corrige, y que la mejor forma de educarse en la vida es cumpliendo con el deber.
Lo citado revela lo improcedente de los cuartos oscuros y la preparación que los docentes deben tener para ejercer sus funciones. Extraña sobremanera que exista en un colegio de Guayaquil un cuarto oscuro para “cambiar el mal comportamiento” de los niños; por el contrario, la estadía en dicho lugar aumentó en los niños el deseo de abandonar las clases y hasta de matarse.
La autoridad del plantel no debió socializar el hecho de que determinado cuarto no tiene cámaras, ya que al decirlo se convirtió en el lugar con” tarjeta verde” para todo. Tampoco se debió proceder a la entrega “en mano” de los niños a determinada persona. Los niños van a estudiar a las escuelas y no para ser abusados de ninguna forma.
Econ. Marysol Del Castillo