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“Vamos a marcar el nombre de Mina”

El ecuatoriano de 25 años hizo historia en el 2017 tras ser el primer tricolor en ganar una medalla en un Mundial de Boxeo.

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El 2017 lo trató muy bien al pugilista guayaquileño. “Gracias a Dios, tuve un año exitoso”, dijo Carlos Mina a EXPRESO.

Él hizo historia en esta temporada tras ser el primer ecuatoriano en ganar una medalla en un Mundial de Boxeo. Mina logró el bronce en la cita ecuménica de este deporte que se disputó en Hamburgo, Alemania, a inicios de septiembre.

El tricolor llegó hasta semifinales en los 81 kilos, donde fue eliminado por el actual campeón olímpico, el cubano Julio César La Cruz.

Para avanzar a esa instancia, Carlos Mina dejó en el camino a Plantic Damir, de Croacia; y a Shabbos Negmatulloev, de Tajikistán.

Al final, mejoró el quinto puesto que alcanzó Marlo Delgado en el Mundial del 2015. Además, el guayaquileño pasó a ubicarse en el cuarto lugar del ranking mundial.

“Siempre apuntamos a lo más alto. A pesar de que no llegamos al gran objetivo que era el oro, pudimos darle al país la primera medalla en un Mundial de Boxeo y de eso estamos muy orgullosos”, indicó.

Para ir en las mejores condiciones al Mundial, se preparó durante tres meses en el Mayweather Boxing Club, de Las Vegas, en Estados Unidos, con Floyd Mayweather (padre del expúgil del mismo nombre y que dirigió a su hijo al estrellato). En este lugar entrenó también el mexicano Óscar de La Hoya, ex campeón mundial.

El ecuatoriano lo hizo con el apoyo de la empresa Intaco.

Mina regresó al país para continuar la preparación.

El campeón nacional aseguró que casi la mayor parte de la temporada se entrenó solo en el país. Él venía trabajando con el gimnasio de La Tola, en el centro de la capital, con el técnico Segundo Chango. El estratega dejó de trabajar para Concentración Deportiva de Pichincha. El boxeador es afiliado a esta institución deportiva.

Esa falta de guía de un entrenador se evidenció en los Juegos Bolivarianos de Santa Marta, Colombia, donde fue eliminado de entrada.

“Acepto que no tuve una buena base de entrenamiento. Pero no es lo mismo entrenar solo que con un profesor. Espero contar con un equipo completo de trabajo para el próximo año y así poder cumplir mis metas”, señaló.

A Mina aún no le seduce el profesionalismo. Contó que luego de su destacado desempeño en los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde llegó a cuartos de final, ha recibido varias propuestas. “Primero vamos a marcar el nombre Mina, como es ganando una medalla olímpica antes de saltar al campo rentado”, añadió con mucha confianza.

Para ello tiene una motivación adicional: su hijo Derick, de 2 años. El pequeño es su fiel compañero en los entrenamientos. Ahora se prepara en el gimnasio de Carcelén, en el norte de la urbe.

“Mi hijo es el comienzo de un amanecer. Cuando sonríe tiene más energía que el sol. Por él me rajo en el ring”, finalizó.

Su otra pasión es la música

La otra pasión de Carlos Mina es la música. Se identifica como rapero. En Guayaquil y Esmeraldas, ciudades en las que creció hasta los seis años, se subía a los buses para cantar a cambio de unas monedas de los pasajeros. “Para brillar había que decidirse por una de las dos carreras: la música o el boxeo. Yo opté por la segunda. En el 2010 dejé el micrófono y de escribir canciones”, contó. Sin embargo, la música la lleva en su sangre y este año sacó un tema nuevo que se llama Gigantes. “La letra de esta canción recoge los deseos de esos niños humildes como yo, que sueñan ser gigantes. Que quieren hacer historia”, detalló el destacado pugilista, mientras movía la cabeza y las manos como si estuviera en el escenario. Ya hizo la pregrabación. Pero, él no quiere que solo suene entre “panas”, sino que sea popular. Para ello, está buscando el auspicio para realizar la grabación definitiva.

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