SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

“Honoris causa” de la U. Central

Creado:

Actualizado:

En:

El 2003 recibió el premio Aurelio Espinosa Pólit otorgado por el Concejo Metropolitano de la Municipalidad de Quito para “distinguir una trayectoria de ensayista, lingüista, crítico literario y de arte, personaje que reúne todas las características del humanista clásico”. Del 2008 es El gran libro del desnudo en la pintura ecuatoriana del siglo XX, Ecuasanitas, Quito, y sendos estudios introductorios para los libros homenajes de los pintores Eduardo Tejada y Oswaldo Viteri. El 2009 ingresó a la Academia de Historia Militar del Ecuador. El 2012 había aceptado la cátedra de periodismo en la Universidad Central del Ecuador, que en reciprocidad le concedió por resolución del Consejo Académico el doctorado “honoris causa”, honor altísimo que pocas veces se ha dado en el país. La capa y la muceta le fueron impuestas el jueves 26 de julio en solemnísimo acto, al que asistió lo más granado de la intelectualidad quiteña y se adhirió la del resto del país. Este doctorado se lo había ganado por toda una vida de esfuerzo permanente en pro de la cultura de su patria, especialmente por su tercera vertiente, la del investigador docto y erudito en materia de literatura e historia nacional, así como sapiente crítico de arte ecuatoriano, el mayor de la historia del país. Y comenzó a editar en separatas los capítulos de su Historia de la Literatura, que iban saliendo de su pluma; en cada caso agotaba las noticias sobre los personajes: Mejía, Olmedo, Rocafuerte, Moncayo, Malo, Ceballos, Manuela Sáenz, Aguirre Abad, etc., mientras el país seguía con asombro esta carrera contra el tiempo y las circunstancias, pues no renunciaba a ciertos compromisos que demanda la vida intelectual vivida a plenitud. Había pasado la época en que hacía periodismo cultural una vez a la semana en Teleamazonas, dentro del programa de Diego Oquendo; pero dictaba cursos y trataba de no desviar su atención de lo que le interesaba. Se levantaba tarde, sabía en lo que trabajaría, nadaba en una pequeña piscina, trabajaba la huerta en contacto con la naturaleza, revisaba su página web con la práctica periodística, escribía hasta las madrugadas.

El 2014 varios miembros de Número de la Academia Nacional de Historia le solicitaron presentarse a la presidencia de la institución. El día de la elección, quien dirigía la sesión se negó a dar lectura a dos votos que mantenía en su poder enviados por “mail” desde Guayaquil y que hubieran dado el triunfo a Hernán, quien se vio forzado por dignidad a abandonar tan escandalosa reunión, seguido de numerosos partidarios, entre ellos el secretario, de suerte que la sesión finalizó sin quorum y sin acta; pero al día siguiente el otro candidato se presentó en el edificio de la Academia, ingresó y fue colocado un candado en la entrada. Hernán escribió un extenso y exacto ensayo en brillante estilo y de casi cien páginas, de lo acontecido en aquella deplorable reunión, guardando el original y repartiendo varias copias entre los académicos. Ese 2014 aparecieron los cinco volúmenes anunciados de su Historia de la Literatura Ecuatoriana, más el tomo correspondiente a la biografía de Gabriel García Moreno en 1.002 págs., “nacida dentro de la gran empresa en que me encuentro empeñado”. Los lanzamientos de Quito y Guayaquil se convirtieron en actos culturales de primera magnitud, dada la fama alcanzada por el autor, considerado el maestro de maestros ecuatorianos, tanto en el país como en el exterior, donde era miembro de las Academias española, estadounidense y paraguaya de la Lengua, de la española de la Historia, y de la Sociedad Internacional de Críticos de Arte, AICA.

tracking