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“No hay deuda que no se pague”
H ay deudores que saben que deben pero no quieren pagar y recurren a leguleyadas para perjudicar y burlarse de sus legítimos acreedores; como algunos son muy religiosos, les cae como anillo al dedo el bolero de Virginia López “Ya la pagarás”, si en la tierra no hay justicia en el cielo tu verás.
Es por ello, señor Director, que no hay deuda que no se pague; tarde o temprano, la vida nos pasa la factura y tenemos que pagarla (o nuestros descendientes) con intereses y costas procesales; por eso Jesús dice que conciliemos cuentas con nuestros acreedores (Mateo 5:24) antes de presentarnos a Dios.
Miguel Ulloa Paredes