Justicia versus politica
Dejemos actuar a la justicia. Los políticos tienen entre su ramillete de frases predilectas la que encabeza este editorial. Salvo cuando la intervención judicial les afecta a ellos. El martes, el fiscal general Paúl Pérez declaró que en las últimas semanas ha encontrado elementos de convicción suficientes para vincular al expresidente Rafael Correa con el secuestro de Fernando Balda.
La petición para iniciar un proceso judicial al máximo gobernante de la última década debería recibirse dentro de la más estricta normalidad democrática. Todavía nadie ha dictaminado culpabilidad o inocencia. Es un caso de trascendencia especial por el personaje y por lo que supone. Pero en vez de fomentar la prudencia ha levantado una polvareda política que deja de lado los argumentos legales y judiciales para volcarse en el mitin y el proselitismo. Hasta el presidente Lenín Moreno terció ayer en la disputa reprochando la postura de algunos de sus asambleístas, valiéndose por cierto de la maquinaria pública para un asunto interno del partido. En la pelea política valen poco los razonamientos, nadie discute sobre las pruebas o los indicios. Ni siquiera se atiende a la rigurosidad de las investigaciones necesitadas de otros tiempos, otro rigor, otro temple.
El alboroto entre correístas y los demás tampoco debe sorprender. Más en un país que ha visto cómo cinco de sus presidentes en los últimos 21 años han tenido problemas judiciales que solventaron con cárcel, unos, y dándose a la fuga, los otros. Siendo realistas podríamos decir que esto, la vinculación de Correa, es también una muestra de normalidad.
Otra de las frases favoritas en el top de la demagogia política: La justicia es igual para todos. Aunque sean escépticos, a veces pasa. Que le pregunten sino al cuñado del rey de España en la antesala de la cárcel o, sin cambiar de país, al expresidente Mariano Rajoy que perdió el sillón presidencial por una investigación judicial sobre la corrupción en su partido.
El problema en Ecuador es el descrédito de la institucionalidad por los manejos a los que ha estado sometida desde tiempos inmemoriales, sobre todo los últimos. La justicia está entre las más golpeadas pero acciones como la del fiscal pueden hacer pensar a los ciudadanos que se está recuperando. Dejemos entonces actuar a la justicia y que esta sea igual para todos.