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Julio, el musical una historia de canciones y desamores

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Las luces no se apagaban por completo, aún no se abría el telón y ni siquiera todos los espectadores estaban en sus asientos, cuando la obra inició. Quizá una gran mayoría dejó el Teatro Sánchez Aguilar la noche del jueves sin haberse enterado que aquel sonido en of que inundó la sala a eso de las 20:30 estaba relacionado con la obra en estreno. La descripción de las bondades de las sales de uva Picot y el anuncio de un nuevo capítulo de Chucho El Roto, esbozaban los días en los que el gran Julio Jaramillo comenzó su historia de 22 años por los escenarios del mundo. ‘Julio, el musical’, abrió su primera temporada en esta sala con un lleno completo y una exclamación general al final de la obra, mezcla de sorpresa, emociones contenidas y excitación colectiva. No es fácil en esta ciudad lograr que el público, de manera espontánea, sin que nadie se lo esté pidiendo por aquello de que el artista vive del aplauso, se levante para una ovación que parecía no terminar. Pero la obra que Santiago Sueiras (director de dramaturgia) y Christian Valencia (director musical) llevaron a las tablas, se ganó al espectador desde ese primer momento en el que pocos entendieron que el musical había iniciado. En las casi dos horas de duración, el musical pasó de un acierto a otro acierto, con imágenes y metáforas muy bien estructuradas. Aunque el mítico Julio Jaramillo apareció apenas como una referencia -en las carátulas de sus discos y en las canciones que él interpretó- ahí estaba su historia, sus mujeres y su existencia, agitada y desenfrenada. Fue suficiente con la presencia de Fernando Vargas, quien asume el reto de personificar al inmortal cantante, sin recurrir a la imitación. Julio está, pero no está. La obra resuelve de manera decisiva y determinante esas dos décadas de grandeza de Jaramillo. Lo hace a punta de soltar cuadros vivenciales, a manera de un gran rompecabezas. Parte con las vicisitudes de un conocido locutor y su consolista en ‘Radio Emociones Sideral’, cuya cabina aparece y desaparece, mientras va colocando los últimos éxitos del gran Julio y difunde las noticias que el intérprete genera de un país al otro. El hilo narrativo pende precisamente de lo que las canciones de Julio detalla en sus letras. Ayudan a tejer el argumento del musical. Mientras el eje dramático se centra en el amor y el desamor. Ahí están todas las mujeres que pasaron por la vida del artista, quienes en algún momento se plantan de cara a los espectadores para denunciar a viva voz, que el artista pasó por sus vidas de manera fugaz, casi ausente. En la orfebrería de la obra, hay que destacar logros determinantes. El manejo escénico, los arreglos musicales. En estos, hay momentos intensos, con canciones que se interpretan de manera simultánea, como si fuese una sola. Los actores: cada quien con un rol decisivo. Una suma de voces espectaculares. ¿El final? No hay final feliz. No en esta pieza teatral cuyos autores la describen como una historia de ficción, pero sobre la que nadie duda de que Julio Jaramillo anda y desanda por ese escenario. Tanto que hay necesidad de desatar ese nudo que se aprieta en la garganta, para así evitar revivir las emociones colectivas suscitadas hace 38 años, cuando el ser humano deja de ser hombre y se vuelve mito. ‘Julio, el musical’, tiene ese mérito. Entretelones El casting, el mayor reto al que se enfrentó el director “Tener actores que también sean cantantes y que representen bien, físicamente, a personajes históricos es una lucha”, indicó Christian Valencia, dramaturgo y director musical de la obra sobre la vida y trayectoria de Julio Jaramillo. “Nuestro actor principal fue un hallazgo, porque era la primera vez que actuaba”. Indicó además, que debido a la dificultad de unir estos elementos y asegurar que la obra fuera, efectivamente un musical, se decidió que el elenco estaría compuesto tanto de actores como músicos. Santiago Sueiras, quien llegó al país desde su natal España para dirigir la pieza teatral, estableció que los musicales presentan un reto, porque las canciones deben ir al servicio de la historia y actuar “como un prólogo de los textos”, sin quitarle importancia a esta. “Hay que encontrar un punto de equilibrio entre ambas y la transición debe ser perfecta”. Sin embargo, para Sueiras, el elenco es la fórmula para el éxito de ‘Julio, el musical de JJ’. “Tenemos la suerte de contar con jóvenes que conocen muy bien el mito de Julio Jaramillo y que, además, tienen mucho talento, eso se nota cuando suben al escenario”, estableció. MTN

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