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La investigacion del Arava podria demorar 12 meses

Un año. Eso tomará la investigación del accidente del avión Arava en el que fallecieron 22 militares, en Pastaza. Lo dijo Luis Castro, comandante del Ejército. La aeronave se estrelló el 15 de marzo.
Según el oficial, la Junta de Investigación de Accidentes (JIA), integrada por miembros de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, tiene ese tiempo para indagar lo ocurrido. Como informó EXPRESO, Castro manifestó que en la investigación participa un oficial técnico de Brasil gracias a los convenios que Ecuador tiene con el ejército de ese país.
Él estuvo ayer en una misa ofrecida en la Catedral Metropolitana de Quito en honor a las víctimas del percance.
Las ceremonias religiosas se replicaron en Ibarra, Tulcán, Guayaquil y Latacunga. En esta última ciudad el ritual católico se cumplió en la Brigada de Fuerzas Especiales Patria, a la que pertenecían los fallecidos.
Allí, a un mes de la partida de los comandos paracaidistas, las lágrimas no cesaron. Las esposas, madres, padres, hijos, hermanos y amigos de 13 de los 22 militares no pudieron ocultar la tristeza por su partida. En el Campo de Marte se levantó un altar adornado con rosas amarillas y blancas. Hubo en total 34 arreglos florales.
En dos de las cinco mesas preparadas para la celebración fueron colocadas las cenizas de Santiago Apolo y Carlos Alvear. Cerca de ellos se observaba la imagen del Arcángel Miguel y de la Virgen María.
Detrás del altar, los heraldos con los 22 nombres de los uniformados, portados por comandos paracaidistas. Cascos, paracaídas, fusiles, uniformes y banderas fueron parte del escenario inundado por el olor a incienso.
El vicario de la Fuerza Terrestre, Rubén Bedoya, oró por ellos. “La nave de nuestros soldados se estrellaba en la montaña cuando iban a hacer su último salto de paracaidistas. Su deseo quedó en el aire”, recordó. Destacó su valentía y hermandad.
Los familiares y amigos no se resignan. Héctor Ortiz perdió a su hijo. La voz se le quebró al recordarlo. Aunque él quería que tuviera otra profesión, lo apoyó porque “eso le hacía feliz”, dijo a EXPRESO.
Fernando Silva era amigo del teniente coronel Apolo. Saltó en el vuelo anterior al que se estrelló el 15 de marzo, con la misma tripulación. Aún tiene presente la última imagen: su pulgar levantado mientras el avión se alejaba de Shell.
El comandante de la Brigada, Fabián Fuel, reiteró que “no sabemos cómo actuar ni qué decir ante esta pérdida de soldados profesionales”. Reconoció que están profundamente afectados. Destacó que “su brigada les extrañará y nunca los olvidará”.
La música, las canciones, los discursos y declamaciones llenaron de nostalgia a las familias, que se llevaron como recuerdos un rosario y una rosa azul cubierta por un cristal.
Allí, a un mes de la partida de los comandos paracaidistas, las lágrimas no cesaron. Las esposas, madres, padres, hijos, hermanos y amigos de 13 de los 22 militares no pudieron ocultar la tristeza por su partida. En el Campo de Marte se levantó un altar adornado con rosas amarillas y blancas. Hubo en total 34 arreglos florales.
En dos de las cinco mesas preparadas para la celebración fueron colocadas las cenizas de Santiago Apolo y Carlos Alvear. Cerca de ellos se observaba la imagen del Arcángel Miguel y de la Virgen María.