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Se intensifica el “tu tambien”
Como que si hiciese falta en medio del pus que ya se ha hecho visible, ahora empieza una batalla donde todo vale.
Aceptando que las campañas políticas en el Ecuador, más que fundamentarse en los méritos del candidato han puesto el énfasis en destacar los defectos de los rivales, ello es especialmente notable en estos días. No hay que probar que el postulante tiene los conocimientos y la experiencia requeridos para ejercer con dignidad el cargo al cual aspira. El truco está en tratar de probar que quien comparte iguales aspiraciones es un inútil, en el mejor de los casos, que más efectos tiene hacerlo ver como un pillo redomado. Y claro, como los hay en casi todos los bandos, cuando los escándalos estallan la mejor respuesta para defenderse es recurrir al clásico: y tú también.
Sí todos son unos pillastres ya no importa que algunos no lo sean. Casi que se vuelve requisito para ser un buen candidato ser un sinvergüenza al que todavía no se le ha probado que lo es. Es que el hombre es sapo, se dice, y cuando no se lo expresa con admiración es porque se lo hace con envidia.
Así se especula que, para ventaja de los pícaros, en el Ecuador ya no se pierden votos al descubrirse los actos de corrupción en que un candidato resulta involucrado. Lo importante es lograr conseguir información respecto a comportamientos semejantes de los rivales políticos y basta. Empatado el marcador.
Digo yo, a lo mejor pensando con el deseo, que esos análisis están equivocados. La gente ya se cansó de las uñas largas y la podredumbre. Las tolera mirando para otro lado cuando la economía marcha bien y la vida es bella. Cuando la situación asusta un poco, las soporta tapándose la nariz. Pero si la crisis es marcada, tal cual en los meses que corren y en los que vienen, entonces al conocer los latrocinios y percibir los malos olores siente rabia, se indigna y actúa en consecuencia.
Por eso puedo afirmar que en está ocasión los expertos en guerra sucia van a fracasar rotundamente. La gente está atenta para detectar quién miente. Sabe, porque puede hacerse tal pero no es tonta, a quién creerle y a quién no.
P.S. Le expreso mi solidaridad al Dr. Carlos López.