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Guayaquil presume de su propio Batman

No es un superhéroe. Pero al igual que Batman, el personaje que ha inspirado cómics, dibujos animados y películas, Jaime Salas Zambrano temía a los murciélagos. Hasta que a los 21 años, superó sus fobias y se dedicó a estudiar a esos extraños habitant

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No es un superhéroe. Pero al igual que Batman, el personaje que ha inspirado cómics, dibujos animados y películas, Jaime Salas Zambrano temía a los murciélagos. Hasta que a los 21 años, superó sus fobias y se dedicó a estudiar a esos extraños habitantes de la noche que antaño lo perturbaban.

Fue por el deseo de marcar la diferencia. Cuando le tocó escoger su primera investigación del mundo animal como estudiante de Biología, lo tuvo claro. Entonces inició un camino en el que ya lleva 15 años inmerso.

“En la Costa, eran muy poco estudiados en esa época. Había muy poca información”, explica este catedrático de la facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Guayaquil, quien además es coordinador local del Programa para la Conservación de los Murciélagos del Ecuador (PCME).

Salas presiente que, en aquellos días, debió de ser el primer guayaquileño que no corría ante los murciélagos. Llegó un punto en el que le apasionaba no solo estudiarlos, sino divulgar también sus misterios. Tanto es así que al momento lleva publicadas cinco investigaciones sobre ellos y ha convencido a algunos de sus estudiantes en esa cruzada.

Cada cierto tiempo sale de excursión en busca de alguna cueva habitada por estos mamíferos. Y ahora que el miedo es cosa del pasado, no duda en adentrarse en la oscuridad para rastrearlos.

Así ya ha logrado documentar 36 especies, todas ubicadas en Cerro Blanco. Y espera hacer lo propio con otras de las 171 variedades localizadas en el país. En el mundo, según la Bat Conservation International, existen 1.300 tipologías.

Justo en estos días se ha impuesto un duro reto: agregar un nuevo registro del ‘Cabreramops aequatorianus’. La última vez que se lo vio de manera anecdótica fue hace 40 años, en Chongón. Pero la única documentación científica se hizo en 1917, de muestras tomadas entre 1865 y 1865 en Babahoyo.

“Ahora estamos buscando un espécimen. Tenemos la esperanza de encontrarlo. Para eso realizamos excursiones a unas cuevas del cerro Cacharí”, revela entusiasmado.

El lugar, a nueve kilómetros de Babahoyo, podría ser el último refugio de un quiróptero que nadie vio en medio siglo.

Entre mitos y verdades

Agresividad

Los murciélagos no agreden a las personas. Reaccionan solo si se sienten atacados. Cuando revolotean cerca, no suelen tratar de sentarse en las cabezas de la gente, como a menudo se cree. En el caso de que lo hagan es con el fin de cazar insectos.

Sobre la rabia

Es posible que un murciélago tenga rabia, tal y como puede sucederle a un perro. Porque esta enfermedad afecta a animales domésticos y salvajes. Pero eso no implica que todos los murciélagos tengan rabia ni que sea una condición inherente a ellos.

La sangre

La mitología vampírica, con Drácula transformándose en murciélagos, hizo que todos se alimentaran de sangre, cuando en verdad solo tres especies -de las más de mil existentes- lo hacen. Consumen sangre humana obligados por hambre.

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