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El giro de la filosofia
Avenida José Larco, Miraflores, Lima. Un cartel lo suficientemente grande como para poderse leer mientras se transita por la avenida, pero tampoco abusivo por el tamaño, anuncia para el próximo sábado: La noche de las librerías, y explica, más abajo: Las librerías invaden Miraflores.
Semanas antes, bajo la dirección de Miguel Giusti, profesor de filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), excelente filósofo y gran gestor de la filosofía y de la cultura, que ha decidido ser candidato para rector de su institución, se celebró La noche de la filosofía en Lima, evento que ya ha sido realizado en ciudades europeas y por segunda vez este año en Lima.
¿De qué se trata? De que la gente disfrute una noche de la filosofía y de todo lo que está unido a ella: eventos de arte, conferencias, mesas sobre temas de la cultura, exhibiciones de cine, presentaciones de libros.
La filosofía, como dice otro filósofo peruano de la PUCP, Víctor Krebs, está dejando la seguridad de la caverna, la clásica metáfora platónica, para salir a la luz del día y conversar con todo el mundo. Dejar de ser un saber de expertos y salir a la “polis”, a la ciudad, para tratar de los temas que interesan a los ciudadanos.
No es tarea fácil. La filosofía es un saber de expertos. Exige rigor, un vocabulario donde la ambigüedad esté reducida al máximo, un orden de exposición, una lógica, y una pasión por ver el mundo de otra manera a como normalmente se ve. Tiene una historia que le marca, así sea para transgredirla, como hizo Nietzsche con respecto a Platón.
En la “polis” en cambio, la comunicación es equívoca. La polisemia impera por su desparpajo. La pregunta por el “¿para qué?” elimina a la pregunta por el “¿por qué?” y más todavía a la pregunta por el “¿qué es?”. Es lo que Heidegger llamaba la edad de la técnica. Imposible soñar con revertir esta tendencia que es mundial, sino más bien encontrar en ella un nuevo modo de hacer filosofía.
La filosofía a las calles es un buen síntoma, no por los filósofos, sino por la gente que reclama otras formar de sentir la vida.