SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

La gastronomia indigena se vende en Guayaquil

Soy cuencanita y adoro vivir en Guayaquil , es como un compromiso hacer todos los días mis platos. (Blanca Illares Tigre, Dueña de local de comidas)

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Son las 11 de la mañana y en el sector de Antepara y Alcedo, centro de Guayaquil, se mezcla el olor del smog en el ambiente producido por los escapes de los vehículos en el intenso tráfico, con el delicioso aroma del cuy hornado que proviene del local de Blanca Illares Tigre.

Todos los días, al terminar la mañana, atiende a sus clientes con platos de su tierra, la provincia de Azuay, tales como papas con cuy, caldo de 31 y otras delicias, son quince años deleitando el paladar de sus comensales.

Cuando recién llegó a la ciudad hace tres lustros, se reunía en Alcedo y Machala un grupo de 5 mujeres oriundas del Azuay, para expender sus productos todos los fines de semana en las veredas, con sus canastos llenos. La gran afluencia de comensales que circulaba por esta zona comercial, garantizaba la venta rápida de sus preparados. Con el ordenamiento y regeneración del mercado del sector, los comerciantes informales de las veredas fueron reubicados en otros mercados.

Blanca y las demás mujeres azuayas no lograron una nueva ubicación por su situación de informales y eventuales.

Inició su negocio en la calle Pedro Pablo Gómez, anexa al mercado del mismo nombre, situaba sus canastos en las afueras de este centro de expendio, junto a su madre y primas que llegaban del Azuay los fines de semana. Illares desde la parroquia San Miguel de Sayausí, trajo al puerto el caldo de treinta y uno, plato típico de la Sierra hecho con vísceras de borrego; al poco tiempo se convirtió en uno de los preferidos de sus clientes que regresaban con asiduidad a servírselo, ahí comenzó a labrarse su popularidad en la urbe.

“Mi mamá me decía que tenía que vender para que pueda tener para vestirme, además nunca ingresé a estudiar por que mi madre indicaba que para qué iba a estudiar si soy mujer y tengo que aprender a cocinar para atender al esposo”, dijo la mujer.

Luego de ir y venir los fines de semana desde Cuenca a Guayaquil, decidió dejar los canastos e informalidad, y poner un local en la dirección antes mencionada ( Antepara y Alcedo). Es conocida en el barrio, donde se asientan algunas comunidades indígenas, como “la cuencanita”.

“Es una mujer emprendedora”, dijo su padre, quien la acompaña en algunas ocasiones en su local.

Este producto (el cuy) es lo máximo para las celebraciones, se degusta en los matrimonios, bautizos, es considerado en la Sierra lo mejor en cuanto a comida. (F) RMO

tracking