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Un exoesqueleto para superheroes reales
El exoesqueleto pesa 12 kilos y está fabricado con aluminio y titanio. Trae unos largos soportes llamados ortesis que se adaptan a las piernas de los niños.

La ciencia nos sigue sorprendiendo. Ahora con una “armadura” para héroes reales. Un dispositivo de 12 kilos de peso, fabricado con aluminio y titanio, ayudará a niños con atrofia muscular espinal a caminar, en muchos casos por primera vez, así como en las terapias para evitar los efectos colaterales asociados a la pérdida de movilidad propia de esta enfermedad.
Se trata del primer exoesqueleto dirigido a menores que sufren de esta enfermedad que afecta a más o menos 500.000 en el mundo. El logro se lo debemos al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) de España.
La atrofia muscular espinal es una de las enfermedades neuromusculares degenerativas más graves de la infancia. Tiene origen genético y causa debilidad muscular generalizada progresiva. El tipo 2, que es al que va dirigido este equipo, se diagnostica entre los siete y los 18 meses de vida y los niños que la padecen no llegan a caminar nunca, lo que provoca un deterioro de su estado. Su esperanza de vida está condicionada a la falta de movilidad, y cualquier infección respiratoria es crítica desde los dos años.
La tecnología, patentada y licenciada conjuntamente por el CSIC y su empresa de base tecnológica Marsi Bionics, se encuentra en fase preclínica.
La estructura consiste en unos largos soportes, llamados ortesis, que se adaptan a las piernas y tronco del niño. En las articulaciones una serie de motores imitan el funcionamiento del músculo humano y aportan al niño la fuerza que le falta para mantenerse en pie y caminar. El sistema lo completan una serie de sensores, un controlador de movimiento y una batería para cinco horas.
La principal dificultad para desarrollar este tipo de exoesqueletos pediátricos ha sido por muchos años que los síntomas de las enfermedades neuromusculares varían con el tiempo tanto en las articulaciones y todo el cuerpo. Por eso, la necesidad de un equipo capaz de adaptarse de forma autónoma.
Este modelo, dirigido por ahora a niños de entre tres a 14 años, incluye articulaciones inteligentes que modifican la rigidez de forma automática y se adaptan a la sintomatología de cada niño en cada momento.
La existencia de cinco motores en cada pierna, cuya colocación implica una longitud mínima, y la colaboración del paciente, ha llevado a los investigadores a tener que poner un límite de edad mínima.