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Los eternos escolares del IPAC
Los exalumnos, aun de las primeras promociones, acudieron a homenajear al plantel.

Algunos dejaron la escuela hace más de medio siglo, otros hace pocos años se graduaron de bachilleres; pero ninguno ha podido olvidar aquellas anécdotas vividas con los amigos y profesores, como tampoco la calidad de la enseñanza que recibieron en el Instituto Particular Abdón Calderón (IPAC), institución educativa de la que aseguran sentirse orgullosos y agradecidos.
Sin uniformes, ni cuadernos, los eternos escolares del IPAC acudieron al homenaje al plantel que se efectuó la noche del martes pasado, con motivo de los 70 años de creación.
Lo hicieron en un ambiente de amistad y camaradería, en el que intercambiaron historias de los caminos recorridos durante la época estudiantil, sus vidas familiares y profesionales.
Las bromas fueron el denominador común entre los amigos que recordaban las travesuras que hicieron durante el recreo y el temor que tenían de ser castigados.
“Nos gustaban los recreos y la clase de gimnasia, porque nos sacaban al parque Centenario para que hagamos ejercicios. Nosotros nos escapábamos del control de los profesores para ir a comprar golosinas en la calle. Cuando nos encontraban nos castigaban con reglazos en las manos”, recuerda sonriente Vicente Ripalda Pérez, de 55 años.
En su época escolar (1960), el IPAC todavía era solo escuela y ofrecía educación hasta sexto grado. El plantel estaba ubicado en Boyacá, entre P. Icaza y 9 de Octubre, centro de la ciudad.
En la mente de Alfredo Arévalo, de 66 años, están los momentos agradables que compartió con sus amigos. “Jugábamos a la soga, al toca y siempre estábamos contentos porque nos gustaba la escuela y los profesores estrictos que teníamos.
A ellos los respetábamos porque eran como nuestros segundos padres que nos educaban y nos enseñaban valores”, dice, al lamentar que aquello se haya perdido en otros colegios.
Patricia Parra García, de 66 años, cree que el actual IPAC, ubicado en Samborondón, es totalmente diferente por la cantidad de estudiantes que tiene (2.000); pero reconoce que ha mejorado la enseñanza que ellos recibieron hace más de 50 años. “Ahora se imparten idiomas (inglés y francés), los chicos tienen música, cultura, arte, etc. Además cuentan con la tecnología como herramienta para su aprendizaje”.
Ángela Aroca, de 67 años, recuerda a Abelardo García Calderón, actual director general de la entidad, como su compañero de banca en la escuela. “Era bien portadito. Hasta ahora nos llevamos muy bien”.
Anita Chávez, de 65 años, no para de reír cuando recuerda a su profesor de inglés. “El ‘teacher’ Rocafuerte siempre me decía ‘Chávez, no chaves nada’, y todos mis amigos se reían”.
Todos están orgullos del IPAC y dicen que debería haber una universidad con la misma excelencia.
Una noche de recuerdos y preseas
Al pabellón del IPAC se le colocaron 10 medallas de reconocimiento a su trayectoria. Los maestros (foto) cantaron y los alumnos entonaron melodías.