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El estilo loft busca sitio
Los lofts (término inglés cuya traducción al español es desván) nacieron en el Nueva York de los cincuenta, al transformarse viejas fábricas y almacenes en restaurantes, tiendas y galerías de arte; pasando rápidamente al ámbito doméstico.

La distribución es muy práctica: en la planta baja se encuentra la cocina, living comedor, área de lavandería y medio baño; electrodomésticos, utensilios de cocina, televisión plana, wi fi y teléfono fijo. En la planta alta o zona de noche está la cama Queen, baño y ducha, lavabo y un pequeño Walk-in clóset con aire acondicionado, ropa de cama, plancha, toallas, jabón... Esta descripción bien podría aplicarse a los llamados ‘lofts’, un concepto diferente de apartamentos y viviendas de lujo, espaciosas, confortables, que invitan a la calma y que buscan abrirse paso también en Guayaquil.
Los lofts (término inglés cuya traducción al español es desván) nacieron en el Nueva York de los cincuenta, al transformarse viejas fábricas y almacenes en restaurantes, tiendas y galerías de arte; pasando rápidamente al ámbito doméstico.
En la actualidad, las viviendas con este estilo se han convertido en todo un fenómeno social que se traduce en una forma de vida vanguardista y de alto nivel en todo el mundo.
Guayaquil no se ha quedado al margen de esta tendencia inmobiliaria y arquitectónica. El empresario hotelero Louis Hanna señala que el mejor ejemplo de loft que hay en la ciudad son los edificios de Puerto Santa Ana, en los que antiguamente operaba la planta de la Cervecería Nacional.
“Los silos de cebada que tenía la Cervecería eran tres edificios. Hoy están unidos; tienen corredores y hasta le han puesto ascensores”, explica Hanna, quien junto a su hijo Luis Hanna Nader dirige un negocio de alquiler de modernos loft y suites en una elegante edificación rodeada de naturaleza y paz, que fue anteriormente una villa más del barrio residencial Miraflores.
Hanna Nader agrega que “evidentemente” no todos los apartamentos tipo loft que se ofrecen en la actualidad están dentro de un galpón, “pero se trata de conservar la esencia arquitectónica de un loft, que son ambientes abiertos, no puertas, visualización de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba”.
El arquitecto Jonás Vinueza, especialista en reforma de inmuebles, opina que la adaptación de inmuebles industriales para uso residencial es viable, aunque dice que casi no existen casos en Guayaquil.
En cuanto a la inversión que demanda un proyecto de esta naturaleza, Vinueza dice que depende del tipo de lofts que se quiera construir. “Estos espacios son abiertos -recuerda-, con muy pocas paredes, con una arquitectura (interiorismo) muy industrial, y dependiendo de los acabados, va a depender el costo”.
La tendencia loft en la ciudad no está tan arraigada, pero la diseñadora de interiores Ana Zapata estima que debería propagarse, “sobre todo los tipo galpones, por su gran altura que permitiría acondicionar un altillo que se podría utilizar para acondicionar, por ejemplo, un dormitorio”.
Zapata cree que el costo de adaptar un loft va de acuerdo a los metros cuadrados del proyecto y el tipo de instalaciones que se necesitan adecuar para un correcto funcionamiento. En un local de unos 40 m2 ella calcula una inversión de entre $ 2.600 y $ 3.000.
Pero un local que es o ha sido comercial no es ni puede ser legalmente una vivienda. Por eso Zapata, quien es catedrática de la Universidad Católica de Guayaquil, recuerda que hay que conseguir los permisos de acuerdo a las normas que se requieran para poder transformar un galpón o almacén en desuso en una residencia.
Los interesados deben solicitar rigurosamente en el Municipio el cambio del uso del suelo, algo que en la práctica no es tan sencillo por lo que mucha gente opta por hacer los cambios de cualquier tipo a sus estructuras, sin los respectivos permisos de construcción.
En nuestras ciudades lo común ha sido transformar viviendas en locales comerciales. Pero algunos arquitectos locales no descartan que en algún momento la moda sea a la inversa.