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Algo mas que estilo
Durante los últimos días de la campaña electoral pasada, en el transcurso de la etapa de transición y aún a la fecha, mucho se ha insistido en que el país requiere de un cambio de estilo. Ciertamente, el entonces presidente electo ya mostraba otra faz y otro talante en sus distintas aproximaciones a gremios y entidades.
La sonrisa, la mano extendida, la voz calma y tranquilizadora, invitaban de alguna manera a todos los sectores a esperar una postura de cambio en la relación humana entre el Gobierno y la sociedad civil.
Sin embargo, pensamos que en el campo educativo y sus políticas se requiere mucho más que un cambio de estilo; se vuelve necesario, más allá de cambiar de actitud, el generar una proclama clara y frontal de lo que se desea y persigue frente a la educación pública, frente a la educación fiscomisional y frente a la particular. En muchos casos un giro de timón; en otros, una revisión de cargas de normativas exageradas y exacerbantes, se vuelve imprescindible, casi indispensable.
Si queremos mentes creativas, si buscamos sembrar emprendimiento en la estructura mental del niño y del adolescente, tenemos que propiciar los escenarios, los momentos que el educador necesita para cumplir con aquello.
En la uniformidad que se repite, y confunde a todos por igual, la creatividad se pierde y no florece. Por tanto, se vuelve necesario dejar espacios para el indispensable currículo nacional, para las aportaciones que han de surgir de la región, de la provincia, de la cultura y/o del medio inmediato del estudiante, y de las que sin duda aportarán desde su visión y misión, las instituciones educativas en las que se forja el niño o joven estudiante.
El educador convertido en pasante de notaría, en escribidor de informes y documentos secretariales, tiene que dar paso al educador que active en el aula, que genere pensamiento, que estimule a trabajar con el conocimiento adquirido para el encuentro con las nuevas realidades y acaso descubrimientos. Por ello, en el ámbito educativo se necesita mucho más que un simple y bienvenido cambio de estilo.