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Una escritora ajusta cuentas con su pasado
Después de ‘La emoción de las cosas’, obra en la que ahonda en el pasado de su abuelo y en su historia familiar, la mexicana Ángeles Mastretta regresa a las estanterías con una nueva obra autobiográfica; ‘El viento de las horas’, publicada por el sello

Después de ‘La emoción de las cosas’, obra en la que ahonda en el pasado de su abuelo y en su historia familiar, la mexicana Ángeles Mastretta regresa a las estanterías con una nueva obra autobiográfica; ‘El viento de las horas’, publicada por el sello editorial Seix Barral.
En la novela, la autora aborda su propia infancia, narrando su reunión con su maestra de la primaria, luego de varias décadas, el fallecimiento de su madre y la reunión suscitada con sus hermanos a raíz de ello para decidir quién se quedaba con los recuerdos que les causaban un gran valor sentimental, e incluso cuando en su casa se comía pasta -de la verdadera italiana- de donde era su padre.
Mastretta considera que contar la vida es una manera de revivir el pasado y llegar a términos con él.
“Es esta necesidad de contarles a otros que soy vulnerable para contármelo a mí, para sacármelo de adentro, tú no puedes andar diciéndole a los otros que eres feliz, pero puedes contarlo por escrito y sacarte eso del corazón, ¿para qué?, cuando uno busca las memorias -porque otras vienen a ti- es porque te hacen falta para comprender cosas que no te entiendes y las explicas, los dolores y alegrías te aclaran eso sobre ti y para mi fortuna se las aclaran a otros”, comentó esta en una entrevista con el diario El Sol de México.
Añadió que no se avergüenza de abrirle la puerta a los lectores a su vida íntima o de plasmar los secretos familiares.
“Compartir con otros lo que te pasa es bueno porque te alivia y alivia a los demás”.
La obra aborda no solo los episodios felices, sino también las tristezas, las peleas e incluso los desamores de la autora vividos en el Puebla de los años sesenta.
La prosa poética es algo que prima dentro de los textos de la escritora, cosa que no cambia, sino que se intensifica en ‘El viento de las horas’, especialmente a la hora de capturar los detalles de los episodios que narra.
Mastretta tiene más de treinta años de experiencia relatando el amor y los recuerdos, sobre todo en obras como su clásico ‘Arráncame la vida’ y ‘Mujeres de ojos grandes’, que escribió para plasmarle las historias familiares a una de sus hijas.
La obra empieza de inmediato con una incursión en la memoria, y sirve, a la vez, para explicarle al lector los motivos por los que decidió escribir el libro.
“No sé si alguna vez olvidaré hasta el recuerdo de quién fui en la infancia. Dicen que los viejos siempre recuerdan mejor el pasado remoto. Hasta que la vida se les va haciendo pequeña y llegan a olvidar su nombre, antes de que la nada los nombre a ellos.
Yo hace tiempo empecé a desconocer los compromisos que hice un día, para cuando llegaran los otros. Ahora ya olvido lo que me contaron anteayer y me devasta la velocidad con que se empaña el orden de las cosas que mi hermana me cuenta como quien desprende las semillas de una granada.
Juro que la oigo cautiva, prometiéndome que no he de perder, entre los vericuetos de mi cerebro, ninguna de las historias de amor y desamor, de compra y venta, de traición y tormento, que va contándome mientras andamos por los puentes de la nueva ciudad rumbo a la ciudad vieja, en donde aún están la catedral y los portales, igual que siguen estando entre mis libros, los que suceden en el primer y único territorio mítico que poseo”.
‘El viento de las horas’ es sin lugar a dudas un libro íntimo que sirve a la vez como diario. Los pasajes enternecen al lector y lo transportan a un México que ya no existe.
Pero más allá de la nostalgia, en la novela resalta, sobre todo, la felicidad. Y en eso la autora es clara: “hay en medio de esta alegría una suerte de nostalgia permanente y eso hace que yo no me regodeé en exceso”.