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Dolarizacion, certeza y peligro
Sobre la dolarización y lo que ha traído su proceso para la economía del país hay diferentes posiciones. Pero al margen de lo que puedan decirse y creerse de ella, a favor o en contra, ha significado más beneficios que perjuicios. Así lo dice y afirma la mayoría de los sectores económicos y sociales, pues trajo un ambiente de certidumbre y confianza.
La razón de esta aceptación popular es que creó una estabilidad monetaria que ya tiene 17 años. En lo fundamental: por ella los políticos irresponsables ya no pueden manipular a su conveniencia la moneda y su valor real. Esto el Ecuador lo ha valorado y lo reconoce como su mayor importancia.
Pero, asimismo, la estabilidad y la seguridad no niegan los efectos colaterales que su vigencia incorporó. Especialmente cuando se tiene sectores productivos no competitivos, que claman por el retorno a los viejos tiempos de las devaluaciones, que empobrecían a la mayoría y beneficiaban a unos pocos. Sobre todo a los políticos devaluadores.
Hoy no se trata de una discusión entre partidarios y detractores de la dolarización, sino de si esta puede seguirse manteniendo como factor básico de estabilidad monetaria y seguridad económica. Esto no es “pura especulación” sino que se deriva de observar cómo la base de divisas que la nutren y sustentan disminuye. Esto pone en peligro cada vez más su permanencia.
Por esto no basta que Gobierno y autoridades económicas digan que “esta se mantendrá”. Es preciso dar muestras prácticas y efectivas de que la dolarización seguirá vigente. Incluso de que se la protegerá y defenderá. Esto demanda el país.
Durante el actual régimen, su líder no dejó de realizar críticas a la dolarización. Sin embargo la mantuvo. Quienes lo sucedan en el Estado no solo deben decir que la sostendrán. Ante todo es preciso hacer propuestas y acciones concretas para que se pueda mantener y seguir vigente. Más que nada para que se destierren y supriman rumores y tendencias especulativas en determinados agentes económicos y políticos.
Por eso no hay que entender a la dolarización como un hecho ideológico y político sino como una realidad que surgió de unas condiciones de la economía nacional. Permitió que el país entrara por la ruta de la certidumbre y la estabilidad monetaria. Jugar con ella desde la política es crear peligros para la estabilidad económica del país.