SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Con disgusto en la oficina

Exitosos futbolistas han reconocido que no les gusta la profesión. Para unos solo es una manera de ganar dinero y otros hubieran preferido hacer otras cosas

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Hay personas a las que no les gusta su trabajo, pero ¿será posible pensar que haya futbolistas profesionales a los que no les guste el fútbol? Aunque suene raro, existe, pero hay niveles y circunstancias que ocasionan este fastidio por la profesión con la que muchos sueñan desde niño.

Una de las claves para sobrevivir la profesión de futbolista es no mostrar jamás ningún tipo de debilidad. Si duele, a aguantar. Si se está cansado, que no lo parezca. Si se está deprimido, a morderse el labio. Por eso cuesta encontrar a uno que, estando en activo, admita su desdén por el fútbol, esa realidad que debe costar tanto entender a un aficionado.

Semanas atrás Gabriel Batistuta -probablemente sin querer- puso el dedo en la llaga: “Entré al vestuario de la selección argentina y la mitad no me dio pelota”. Después, cuando vio que el tsunami se dirigía directo hacia él, intentó restarle importancia a sus declaraciones. Pero su caso, al fin y al cabo, es anecdótico. Su comentario, en realidad, reveló un problema que es más profundo: a algunos jugadores parece no interesarles el fútbol.

Es común que en encuentros informales con futbolistas el balompié pase a segundo plano. No suelen hablar de fútbol. No les apasiona. Es que puede tener algo de lógica, como le puede pasar a un abogado fuera de un juzgado, un arquitecto lejos de una obra o un doctor cuando no está en su consultorio.

Ahora surge la pregunta: ¿es una condición indispensable para poder ser buen jugador que le guste el fútbol? Seguramente no. Precisamente Batistuta es un buen ejemplo de esto: de chico no parecía muy interesado por el fútbol. Y de grande no quedó atado a sus recuerdos como jugador.

Sin embargo, hay un elemento que definitivamente parece indispensable: la pasión. Batistuta llegó a pelearse con Edmundo cuando el brasileño decidió irse a festejar el carnaval y descuidó a su equipo cuando la Fiorentina peleaba el scudetto. Y cuando tomó la decisión de irse a la Roma lo hizo porque privilegiaba ser parte de un equipo con posibilidades reales de ser campeón. Después, en su vida diaria, seguía con moderado interés al fútbol.

En cierta ocasión, el periodista español Guillem Balagué contó que a menudo preguntaba en las entrevistas con conocidos jugadores lo siguiente: Imagínese paseando por un parque; se le acerca un balón perdido, unos chavales lo reclaman y le piden que se junte con ellos a dar unos toques. ¿Jugaría? Solo dos dijeron, “por supuesto”. David Beckham y Zinedine Zidane.

Así es como el exportero del Tottenham, Espen Baardsen, se desilusionó con la profesión a los 25 años y acabó por convertirse en analista financiero. Curtis Woodhouse es ahora boxeador pero empezó en el fútbol, y lo dejó porque lo sentía como una profesión, no una vocación. El ex del Chelsea Pat Nevin reveló en el libro In ma head, son! un dato fascinante: “Ser futbolista es lo que hago, no lo que soy”.

Pero esto no son los únicos casos de jugadores que no disfrutan a tiempo completo de su profesión de futbolistas, tampoco lo hace el delantero italiano Mario Balotelli, siempre inmerso en polémicas y vida nocturna; el atacante mexicano Carlos Vela, que prefiere ver una película; el exdelantero Christian Vieri, que sin dudarlo en una ocasión mencionó le gustaba más el cricket, o el legendario Ronaldinho al que le gusta solo jugarlo, mas no verlo.

Es así que futbolistas profesionales tienen distintas visiones de la carrera que escogieron... o les tocó, pero en la que se desenvuelven de manera exitosa, con la que disfrutan de fama y fortuna, aunque en ocasiones renieguen de ella.

De lo que pasó en el partido, mejor ni hablar

En la Copa América de Estados Unidos 2016, tras una victoria 4-1 ante el combinado venezolano, una foto de varios seleccionados argentinos mirando sus teléfonos generó una catarata de comentarios. Aquella gráfica, que no fue planeada aunque lo parecía, despertó algunas preguntas: ¿cómo es que después de un partido no comentas con tu compañero lo que pasó en el terreno de juego, más aún si es en una competición continental? Es que alguien que sueña con ser futbolista haría un amplio pospartido, en el que se acordaría sus mejores jugadas o con risa debido a alguna falla que felizmente no terminó con el gol en contra. Lo mejor para los de la Albiceleste fue encerrarse en la tecnología, al fin y al cabo ese día cumplieron con su tarea, que era ganar.

tracking